El manipulador afectivo: cómo evitar caer en él. Casaleiz Psicólogo Málaga

La historia … del manipulador afectivo

¿Sabes cuando conoces a ese alguien que te hace sentir “tres metros por encima del cielo”? Tan amable … cuidadoso … un verdadero príncipe azul, que siempre se cuida de sorprenderte: te pone en el pedestal hasta que te enamoras locamente.

Quizás crees que has conocido al hombre de tu vida y en cambio, con el tiempo, todo cambia y la máscara cae: caer en una trampa es un momento: una vez que has caído en la red, se produce la revelación y lo que fue amor se convierte en otra cosa. .

Manipulador afectivo: quién es

Da la casualidad que te enamora y, al final, ni siquiera sabes de quién; afortunadamente no siempre es así, pero es frecuente que nos encontremos con personas que se presentan de una forma, pero esconden otra: nos referimos a manipuladores afectivos, individuos habitualmente irresistibles y fascinantes.

Al comienzo de una relación, se ponen su hermosa máscara y, después de estudiar a su presa, intentan conquistarla con hermosas palabras, hermosos gestos, atención constante: el manipulador afectivo es verdaderamente un maestro en decirle a una mujer lo que le encanta sentir. Y es entonces cuando la hace caer del pedestal en el que él mismo la había colocado.

La atención prestada comienza a menguar, las buenas palabras se convierten en malas palabras, los cumplidos se vuelven críticos, la presencia se vuelve ausencia: esto con el único propósito de conseguir vaciar la presa, hasta el punto de oprimirla y hacerla sentir culpable de todo.

Pero lo importante a aclarar al respecto es la motivación de tales comportamientos: ¿por qué un individuo llega a comportarse de esta manera? ¿Por qué juega tan furtivo?

Manipulador afectivo: causas psicológicas y fases de la manipulación afectiva

El manipulador afectivo no siente un interés sincero por la otra persona sino que sólo la utiliza, para alimentar sus inseguridades: hay precisamente eso detrás de su aparente adoración, una constante necesidad de ser tranquilizado, deseado.

En definitiva, se alimenta de la adoración de otro individuo para sentirse fuerte, a través de una manipulación emocional real.

A medida que la historia continúa y la naturaleza del hombre emerge, la manipulación se produce a través de tres etapas principales, que son comunes a diferentes tipos de personas con trastornos de la personalidad. Estas fases son: idealización, devaluación y descarte final ”.

La idealización

El manipulador afectivo, en esta primera fase, inicia su ficción: se acerca a su presa, y después de haber comprendido cómo se hace y qué espera, se modela para complacerla y conquistarla. Él le hace grandes promesas, con frases de alto impacto que solo pueden dejarla sin palabras.

La devaluación

Esas frases de alto impacto eventualmente terminan convirtiéndose en insultos y humillaciones. En esta segunda fase hay una tendencia a devaluar la otra.

Una vez que se gana la confianza de la presa, el manipulador deja caer la máscara, lo que le resulta incómodo, y se revela como realmente es. Un ser cruel, calculador y carente de empatía . En todo esto, la mujer ya está involucrada y, por ello, no se da cuenta de lo que está pasando. Ella comienza a sentirse confundida, piensa que está equivocada y el manipulador solo puede presenciar agradablemente todo esto.

El descarte final

El juego termina con el abandono: la víctima es como se siente. Abandonada. Engañada.

Muchas mujeres, cuando ingresan en terapia, se sienten culpables y quieren entender qué es lo que tienen mal, creen que merecen los castigos que les han sido infligidos. Llegan totalmente sumisos que no se dan cuenta de inmediato de la realidad de la situación ».

Los comportamientos típicos del manipulador afectivo

Sentido de culpa: a través de las críticas que dirige a su víctima, el manipulador la hace sentir inadecuada: le encanta hacerse pasar por víctima haciendo que el otro se sienta culpable. Siempre está dispuesto a señalar con el dedo.
Celos: muchas veces, precisamente porque necesita atención, corteja a otras mujeres para demostrar que es codiciado y buscado: le encanta sentirse querido y, al mismo tiempo, ser esquivo.
Aislamiento: como manipulador, le encanta aislar a su mujer de los demás: quiere ser el único en su vida. Esto se debe a que sabe que privarla de todo y de todos la hará frágil e insegura y, por lo tanto, más necesitada de él.

Consejos para manejar el manipulador afectivo

Para luchar con un manipulador afectivo o no caer en su trampa, necesitamos conciencia: necesitamos entender que estamos viviendo en una relación disfuncional y reconocer las estrategias manipuladoras.

Concéntrate en tus sentimientos: escúchate a tí mismo, ámate y respétate más: contra todas las formas de manipulación.

Y si sospecha que está siendo manipulada, llámanos.

Casaleiz Psicología