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Ecología y medio ambiente

La falta de estudios ambientales pone en peligro la biodiversidad

La falta de estudios ambientales pone en peligro la biodiversidad

Un estudio realizado en Málaga, en la playa de El Arraijanal, ha servido de ejemplo para resaltar la necesidad de los estudios ambientales previos a cualquier proyecto de construcción en un territorio (urbanístico, de infraestructuras, instalaciones, etc.). En este lugar, destinado originalmente a un parque, se ha construido una academia de fútbol sin evaluación de impacto ambiental. El estudio, publicado recientemente en el Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa, se ha centrado en un grupo de insectos, los neurópteros, que incluye algunas especies fuertemente ligadas a medios áridos.

En este enclave se han encontrado 19 especies de neurópteros, algunas muy raras y principalmente relacionadas con la fauna almeriense. Se han encontrado especies no conocidas anteriormente en la provincia de Málaga (Nimboa adelae, Parasemidalis fuscipennis y Suarius tigridis), también endémicas con su distribución más occidental conocida en El Arraijanal (Chrysopa nierembergi) y otras muy raras como la crisopa Chrysoperla ankylopteryformis, conocida de muy pocos sitios en el mundo (Almería, Málaga, Zaragoza, Israel y, presuntamente, Gibraltar). Esta crisopa es una especie muy diferente a las demás crisopas porque no tiene el color típicamente verde sino que es de color rosado durante toda su vida, y los ejemplares de El Arraijanal sirvieron para validar la especie mediante el análisis de su canto.

Todas estas especies fueron encontradas mientras las obras de la academia de fútbol avanzaban, y un estudio de impacto ambiental adecuado habría revelado la presencia de todas ellas y de otras especies presentes también en la zona, por lo que habría permitido una evaluación correcta de la ubicación del proyecto. Aunque no se construya toda la zona de El Arraijanal, la reducción del espacio, la contaminación lumínica y el deterioro del hábitat hacen peligrar la supervivencia de estas especies de neurópteros.

No sólo no se realizó ninguna evaluación ambiental en El Arraijanal sino que en otoño de 2020 se extrajeron 2000 bulbos de una planta amenazada, Muscari parviflorum, lo que fue presentado en los medios de comunicación como un “rescate” (sin aclarar de qué había que rescatarla y eludiendo mencionar a El Arraijanal). Este estudio también demuestra que este tipo de prácticas, conocidas como traslocaciones, permiten la destrucción del territorio y la pérdida de biodiversidad, ya que reducen la atención a una sola especie (en este caso, la planta bulbosa), poniendo en peligro al resto de organismos con los que comparten el hábitat (para El Arraijanal, las especies de neurópteros encontradas).

La destrucción de hábitats está considerada como una de las principales causas de pérdida de biodiversidad, y en el litoral mediterráneo es la causa más grave de todas. La provincia de Málaga encabeza el ranking español de ocupación del Dominio Público Marítimo Terrestre, con el 74,9% construido, según el informe de Greenpeace Protección a toda costa (2017). El caso de El Arraijanal es especialmente grave al ser un ecosistema arenoso con pequeños enclaves húmedos, muy diferente a todo el litoral mediterráneo andaluz. Esta singularidad ecológica justifica la presencia de otras especies singulares, tanto de plantas amenazadas (Muscari parviflorum, Triplachne nitens, Erodium salzmannii, Lupinus cosentinii) como de invertebrados endémicos (Lestes macrostigma, Empicoris gloriae, Alphasida holosericea). Si estas especies de neurópteros tan raras y escasas en nuestra fauna fueran anfibios, reptiles, aves o mamíferos, ya se habría declarado la zona estudiada como de “Alta Protección” en vez de urbanizarla y destruirla como, una vez más, parece ser el caso.

Recientemente, como otro ejemplo de la importancia de estudios previos, la construcción de charcas para anfibios por parte de la Junta de Andalucía, y sin realizar estudios ambientales previos, justo en el mismo cauce de varios arroyos de Júzcar, en el Valle del Genal, también ha impactado sobre varias plantas amenazadas, algunas en una situación de conservación bastante grave.

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