Una oportunidad histórica para recuperar la ciudad en defensa de sus habitantes y de la naturaleza

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Este manifiesto ha sido redactado por Antonio Somoza, con aportaciones de Antonio Fortes, Inés Astorga, Antonio Medina y Toñi Criado

Nos dirigimos al alcalde y a los demás representantes de las instituciones de la ciudad de Málaga para expresar nuestra preocupación por su futuro tras la trágica experiencia de la pandemia, e instarles a adoptar las medidas necesarias para que la ciudad se prepare urgentemente para el período post COVID-19 y para hacer frente a futuros eventos adversos, tanto sanitarios como derivados de la crisis climática, un horizonte cierto que nos alarma especialmente.

MANIFIESTO

Han ido emergiendo problemas estructurales en la organización de la ciudad que han agravado sensiblemente los efectos de la epidemia en las condiciones de vida de las personas, considerando la dramática situación actual desde un punto de vista tanto sanitario como social.

Málaga es una de las ciudades más dependientes del turismo de masas de España y por tanto de los vuelos internacionales y de los cruceros turísticos. Varios estudios han relacionado la rápida expansión del COVID-19 con estas dos actividades sobre las que se sustenta el turismo de masas. Unas actividades que, además, contribuyen de manera importante a aumentar los niveles de contaminación atmosférica, un factor que, según estudios científicos de varias universidades, parecen pesar mucho en los niveles de letalidad del virus.

Aunque, por su ubicación costera y su régimen de vientos, Málaga no presenta habitualmente datos muy negativos de contaminación atmosférica; si que presenta unos niveles de contaminación acústica muy importantes, sobre todo, en la zona centro en la que se concentra la actividad turística, tal y como han denunciado repetidamente asociaciones vecinales de la zona y grupos ecologistas. El marcado descenso de la contaminación ambiental general y la contaminación acústica experimentado durante el estado de alarma se ha producido en gran medida por la paralización de la actividad turística y la disminución del transporte privado. Ello nos ha permitido conocer los efectos positivos de la ausencia del vehículo motorizado y hacer posible la convivencia con otros vecinos, lo que ha creado condiciones beneficiosas para la vida de todas las personas. La pandemia nos ha demostrado que la ciudad puede ser un lugar más amable.

Estamos viviendo un incremento de las desigualdades que la crisis sanitaria contribuye a amplificar al visibilizar la situación real. Las personas más frágiles están viendo su precariedad, agravada por la crisis de 2008, convertirse en derrumbe. Un número creciente de familias no pueden hacer frente al pago del alquiler de su vivienda, así como de los locales comerciales. Además, miles de personas en Málaga no tienen empleo, lo que les impide reorganizar su vida después de esta crisis.

El post COVID-19 es una oportunidad única para impulsar medidas permanentes para devolver Málaga a las personas, reorganizar la movilidad, (re)naturalizar, desmercantilizar la ciudad y armonizar sus relaciones con el área metropolitana.

El presente manifiesto se debe a la urgencia de impulsar cambios estructurales profundos en la organización de nuestra ciudad, que sustituyan su actual mercantilización, por la defensa de sus habitantes y de la naturaleza.

Es asumido mayoritariamente por los urbanistas que el modelo de ciudad acorde a un desarrollo sostenible, es la ciudad compacta, diversa, eficiente y cohesionada socialmente. La que logra disminuir emisiones impulsando otra cultura de la movilidad y accesibilidad, la que multiplica las zonas verdes, la que cuida…

Para lograr algo así, hay que definir las líneas estratégicas que lo hagan posible. Definir la eficiencia energética y el consumo razonable de recursos como criterios centrales en los procesos de desarrollo urbano y favorecer un uso eficiente del suelo, es decir, no crecer ilimitadamente, como así está sucediendo. O adecuar la iluminación en el territorio municipal, de manera que se evite la contaminación lumínica y se mejore la calidad del cielo nocturno. O evitar la contaminación acústica controlando los niveles de ruido.