Tras talar 80 árboles el ayuntamiento accede a escuchar las protestas vecinales

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  • El movimiento vecinal ‘La Cala No se Tala’ denuncia la masacre medio ambiental cometida en La Cala del Moral, así como la gestión autoritaria por parte del Ayuntamiento.
  • Han sido talados 80 árboles, moreras, branchitos y ficus. Las moreras que han sido cortadas y arrancadas de cuajo de manera traumática, daban sombra e identidad al municipio de La Cala del Moral. Serán sustituidas por palmeras.

Después de varios intentos de ser recibidos y de solicitar entrevistas con los responsables de la vía publica de parques y jardines el movimiento “La Cala No Se Tala” ha acudido hoy al pleno del ayuntamiento, donde finalmente han sido escuchados.

Dos personas que están participando en el movimiento vecinal La Cala NO se Tala han expuesto en el Ayuntamiento Pleno del 30 de septiembre de 2020 su rechazo absoluto a la tala de árboles realizada en la Avenida de  Málaga de La Cala del Moral, y a la respuesta policial del Ayuntamiento ante la legítima demanda de los ciudadanos de opinar sobre una actuación que consideran que perjudica gravemente a la población.

Sus palabras han sido refrendadas por  la presentación por Registro de Entradas de las firmas en papel de 780 vecinos, y de 7648 firmas virtuales a través de la plataforma change.org

El Alcalde se ha comprometido en el mismo Pleno a detener las talas y desarraigos, y el próximo lunes día 5 de octubre recibirá a los vecinos, dónde se presentarán las propuestas a una calle sin sombra y sin moreras.

La Cala no se Tala es un movimiento vecinal espontáneo, no partidista ni ideológico, que aglutina a las personas que se han sentido directamente afectadas por la eliminación de los árboles de morera de la entrada de La Cala del Moral (Málaga) el pasado jueves día 17 de septiembre.

En el movimiento vecinal hay multitud de sensibilidades, desde la vinculación emocional a unos árboles que forman parte de la imagen y el nombre del pueblo, hasta la conciencia racional y el conocimiento del impacto de los efectos del cambio climático y la necesidad de sombra en las aceras de un pueblo con muchas horas de sol al año, pasando por la simple percepción de las diferencias de temperatura entre aceras con y sin árboles.