¿Cómo vencer el síndrome postvacacional a la vuelta de las vacaciones?

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¿Cómo vencer el síndrome postvacacional a la vuelta de las vacaciones?

Ha llegado septiembre y con ello la vuelta a la rutina para algunos. Se han acabado ya los días de descanso en la playa, el no tener obligaciones… El síndrome postvacacional, propio de la vuelta de vacaciones, lo sufren trabajadores, pero también estudiantes (adolescentes, universitarios…)

La psicóloga del gabinete Psicólogos Málaga PsicoAbreu, Florencia Stolo define el síndrome postvacacional como un estado de ansiedad y/o hipotimia (estado de ánimo bajo) causado por la falta de recursos para volver a adaptarse a la vida laboral o académica, después de un periodo de vacaciones o de ocio.

La depresión postvacacional suele durar más o menos de una a dos semanas. Si este estado de ansiedad y pensamientos negativos se alarga más de este periodo intente buscar ayuda especializada psicológica para volver a conseguir el bienestar psicológico.

5 pautas para evitar o disminuir el síndrome postvacacional

Existen pautas sencillas y prácticas que podemos realizar para disminuir o evitar el síndrome postvacacional, o para obtener una buena vuelta a la rutina. Florencia Stolo plantea algunas de ellas que pueden llegar a ser prácticas y útiles en esta vuelta:

  1. Hacer pequeñas adaptaciones del horario que teníamos durante las vacaciones al horario propio de la rutina. Tenemos que intentar recuperar los horarios de descanso, de ocio, de comidas, lo más gradualmente posible, para que consigamos una mejor adaptación. Por ejemplo, si trasnochábamos durante las vacaciones, intentar acostarnos horas antes poco a poco los días antes de volver al trabajo, al instituto o a la universidad. El reloj biológico tarda en volver a adaptarse al horario laboral o académico antiguo, así que intentemos hacer acciones que ayuden a que esta adaptación sea gradual, y que podamos recuperar el ritmo de vuelta al trabajo o a la vida académica. 
  2. Valorar todo lo que hemos disfrutado durante el periodo vacacional. Es importante tener en cuenta que vamos a tener días de ocio y descanso durante cada semana. Tenemos que intentar no quejarnos de la vuelta a la rutina e intentar cambiar los pensamientos negativos del estilo “toca esperar todo un año de nuevo”, “se acabó lo que se daba”, “septiembre no me gusta” … El cambio de pensamiento y la reestructuración de los pensamientos desadaptativos resulta fundamental para llegar a conseguir bienestar psicológico en el día a día.
  3. Proponerse nuevos retos para este nuevo inicio. Podemos concebir la vuelta de las vacaciones como un “reseat”: fijarnos metas de cosas que nos gustaría aprender, establecer un hábito nuevo, aprender alguna técnica o ayuda diferente para hacer tareas académicas o laborales… Por lo que es recomendable que nos propongamos un nuevo hábito para este mes de septiembre. 
  4. Hacer pequeños cambios en el entorno de trabajo o académico que nos puedan llegar a motivar. Resulta fundamental tener ilusión en nuestro día a día por cosas que consideremos novedosas o estimulantes.Podemos pensar en pequeños detalles que puedo cambiar en mi rutina, para que sea un poco más diferente, y deje de ser “rutina”: comprarme una nueva planta, cambiar la foto del marco de la mesa de trabajo, cambiar algo de mi casa, tirar cosas de la mesa de trabajo, comprarme una prenda de ropa, comprarme material de papelería que me guste, cambiar la disposición en la mesa de trabajo…
  5. Mantener buenos hábitos que teníamos durante el periodo de vacaciones y que nos hacían sentirnos bien. Es recomendable apuntar y hacer una lista de todas las actividades gratificantes que hacíamos en las vacaciones (dar un paseo, una actividad social, hacer deporte…) y que nos aportaban bienestar en nuestro día a día, para tratar de incorporarlos en la rutina habitual postvacacional, y así seguir disfrutando durante la semana laboral. Es importante que cada día encontremos un hueco para hacer al menos una actividad gratificante con las que consideremos que disfrutamos o que nos relajamos, en definitiva, que nos hacen sentir bien al realizarlas. Esta actividad que nos propongamos tiene que durar al menos 30 minutos, y tenemos que intentar que al realizarla no nos interfieran otro tipo de actividades (móvil, problemas del trabajo…). Piensa que es un momento para ti durante el día, que es fundamental para nuestro bienestar psicológico y físico. Es recomendable que al menos una de estas actividades entre semana sea social: por ejemplo con amigos, con familiares… y que al menos una vez a la semana hagamos alguna actividad física que nos ayuden a seguir manteniendo un buen estado de ánimo durante el resto de la semana (dar un paseo a paso rápido, correr, dar un paseo en bicicleta, ir a alguna clase de gimnasia…). Estas actividades gratificantes van a depender de los intereses de cada uno: llamar a un amigo con el que tengo ganas de hablar, escuchar música, ver una peli o serie, leer, quedar con amigos, ir a hacer senderismo, probar un restaurante nuevo…