Éxito rotundo de la convocatoria en defensa de la Tierra

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Ayer, 27 de septiembre, culminó todo el trabajo realizado durante semanas. Han sido muchas horas de reuniones en la Casa Invisible, miles los mensajes cruzados entre móviles, cientos las activistas que han peleando cada detalle, esforzándose por dar y conseguir lo mejor. Al final, afortunadamente, todo salió como se había planeado.

A primera hora de la tarde, la Casa Invisible hervía de actividad: decenas de compañeras ultimaban los preparativos, compañeras que maquillaban a otras compañeras, compañeras que cambiaban su ropa por disfraces confeccionados para tal ocasión, compañeras que repasaban el recorrido y daban consignas para la mejor organización del mismo. Se respiraba la ilusión y la fe en cada uno de sus rostros.

A las siete la tarde, la ilusión y la fe se convirtieron en una esperanzadora certeza; después de todo, no estábamos solas. No sólo nosotras creemos que es posible detener el desastre del cambio climático: miles de malagueñas habían salido a la calle para unirse a la Manifestación Mundial por el Clima, para gritar las mismas consignas, para mirarse a los ojos y soñar que aún es posible el cambio. Gente de todas la edades y condiciones, personas mayores, universitarias, estudiantes de primaria y secundario, niñas pequeñas que caminaban de la mano de sus padres y madres… En ese momento se incendió la mirada de todas, nos mirábamos a los ojos, innecesarias las palabras. Debajo de cada disfraz, de cada gramo de maquillaje, de cada cartel improvisado con cartón, latía una emoción gemela, idéntica; una fuerza imparable que no bullía de rabia, sino de luminosidad, de inmensa alegría. Si el pueblo se lo propone, todavía es factible el milagro.

La cabecera de la manifestación estaba presidida por la pancarta de Fridays for Future, alzada por una decena de compañeras. Su privilegiada ubicación subrayaba la coyuntura de que es justamente este movimiento ambientalista el que ha despertado a las demás, liderado a nivel internacional por Greta Thunberg; la lucha es de ellas, de las generaciones futuras. Unos metros atrás marchaba la pancarta de la Alianza Malagueña por la Emergencia Climática y Ecológica, entidad que, en la ciudad, aglutina ya casi una cincuentena de organizaciones de todo tipo e ideología, tantas que sería prolijo enumerarlas aquí a todas.

Un féretro, portado por cuatro voluntarias de la citada Alianza, portaba los restos de un globo terráqueo, en representación de esta Tierra nuestra que se nos muere día a día. Alrededor del féretro caminaba una comitiva de nueve rebeldes rojos, estreno del grupo Extinction Rebellion Málaga, comitiva que caminaba con extremada lentitud, elevando sus brazos y llantos mudos al cielo, vaticinio de todo lo que puede ocurrirnos si no ponemos remedio entre todas. Sin duda, el estreno fue todo un acierto.

Detrás de ellas, seguía todo el grueso de la manifestación con entidades tan señaladas como Greenpeace, Ecologistas en Acción, Equilibrio Marino, CGT y un larguísimo etcétera. Decenas de miles de malagueñas bailaron al son de la batucada y corearon lemas como “Manos arriba, Emergencia”, “Menos emisiones, más soluciones”, “Oye, Paquito, el planeta está malito”, “Escucha, Tierra, estamos en tu guerra”, “Ni un grado más, ni una especie menos” o “Menos carne, menos CO2”.

La marcha acabó justo donde empezó, más de dos horas después, en la Plaza de la Constitución. Sobre el entarimado, Leticia Velasco, una de las portavoces de la Alianza Malagueña, dio lectura a un manifiesto que hablaba de la gravedad de la crisis mediomabiental que se nos viene encima, apuntaba distintas soluciones, pedía la declaración de la Emergencia Climática al Ayuntamiento y anunciaba la convocatoria de una futura asamblea a celebrar en aquel mismo escenario, en plena calle.

Ojalá toda la fuerza que saltó de corazón en corazón, de boca en boca, que batía con fuerza contra las fachadas de los edificios cristalice en una revitalización de todo este movimiento y en el despertar de nuestros políticos. Y es que ya es hora de que se nos escuche a todas las hijas de nuestra madre Tierra. Ojalá.

Firmado por Alejandro Castroguer, voluntario de Vegan Spirit Málaga

P.D.- Quiero agradecer a Antonio Medina la cesión de todas las fotografías que aparecen en este artículo.