Estrés, las gotas que colman el vaso

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Estrés, las gotas que colman el vaso

El estrés. Concepto habitual en nuestro lenguaje cotidiano. Término que utilizamos para describir una situación de sobrecarga. “La gota que colma el vaso”. Pero, ¿a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de estrés?

El estrés guarda relación con el manejo emocional y afectivo ante la exigencia del entorno. Las emociones, expectativas, valoraciones, son parte de nuestra experiencia diaria. Sin embargo no estamos tan habituados a reconocerlos y darles el sentido que corresponde. El estrés se reduce reconociendo y diferenciando la exigencia del entorno de la exigencia interna. Distinguirlo es tan importante como reconocer nuestras prioridades, comenta Paula Castrillo Ramírez, Psicóloga en Psicólogos MálagaPsicoAbreu.

Punto de encuentro entre mente y cuerpo

El cuerpo se mantiene en comunicación con la mente a través del sistema nervioso y endocrino. La manera en la que interpretamos las demandas del entorno afectará a nuestros actos y bienestar.

El estrés hace visible la unión entre cuerpo y mente.
Término introducido por Cannon en el ámbito científico (1911). Este autor señalaba “la influencia de factores emocionales en la secrección de adrenalina”. Observó cambios en la función de las glándulas suprarrenales. Y estos cambios eran consecuencia de factores emocionales.
Selye (1936) señalaba que nuestro organismo responde. “Si aparece una exigencia sobre nuestro cuerpo, éste responderá tratando de adaptarse”. Si estamos en peligro, es útil que nuestro cuerpo reaccione modificando la frecuencia cardíaca, el ritmo respiratorio o el tono muscular, de manera que podamos enfrentarnos o huir.

Ahora bien, ¿qué detectamos como peligro potencial?, ¿qué entendemos por posibilidades de acción?, ¿qué acción priorizar?.

La complejidad surge de la combinación de sensaciones e interpretaciones

Según la Psicóloga de Málaga, la experiencia de estrés es señal de sobrecarga. Fuente de información acerca de nuestro estado general. Cómo interpretemos las señales que nos envía nuestro organismo influirá en el camino que tomemos para solucionarlo. La interpretación será subjetiva, producto de la información a nuestro alcance, resultado de nuestra historia personal.

El desconocimiento, o mal manejo de experiencias internas puede conducirnos a sobrecargarnos en determinadas circunstancias, y percibir estrés.