De periodistas de investigación a Reporteras de guerra: Las pioneras (I)

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Miquel Pellicer

Por Rosa M. Ballesteros García rosaballesterosgarcia@gmail.com

¿Cuánta gente sabe que la periodista y reportera Nellie Bly (1864-1922) venció a Julio Verne (el autor de La vuelta al mundo en 80 días) consiguiendo esta hazaña en 72 días? Fue en el año 1889 cuando esta intrépida reportera norteamericana consiguió superar el récord. Militante sufragista, fue también una de las primeras corresponsales de guerra durante el conflicto de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Es posible que pocas personas conozcan el dato, dado el ninguneo y el olvido general al que han sido condenadas las mujeres que se atrevieron a desarrollar trabajos “de hombres”. Como tantas otras, Elizabeth Jane Crochan, que era su verdadero nombre, tuvo que firmar sus crónicas bajo el seudónimo de Nellie Bly.

Por otra parte, si este caso es poco conocido, más desconocido aún, y para más “INRI”, por tratarse de una profesional española, es el caso de la donostiarra Francisca de Aculodi quien, entre 1687 y 1689 (¡siglo XVII¡), se dedicó profesionalmente al periodismo; sin embargo, este mérito, es decir, el ser la primera mujer a nivel internacional en ejercer la profesión, se le ha venido adjudicando a la británica Elizabeth Mallet, fundadora en 1702 en Inglaterra del Daily Courant, veinte años después de que nuestra Francisca fundara y dirigiera en San Sebastián la revista Noticias Principales y Verdaderas (una traducción al castellano de un periódico editado en francés en Bruselas). Nuestra directora redactaba y añadía noticias locales y propias[1].

Sin salir del ámbito nacional, otra de las grandes olvidadas es la gaditana Beatriz Cienfuegos (1714-1786). Pionera del periodismo español, fue editora del periódico La Pensadora Gaditana, una publicación semanal editada en Cádiz entre 1763 y 1764. Dedicada al público femenino, la autora criticaba duramente a una sociedad que relegaba a la mujer a un segundo plano solo por el hecho de serlo. Se dice que la publicación apareció como contestación a la misógina El Pensador, publicada en Madrid. Otro caso es el de la gallega Sofía Casanova (1851-1968) quien, además de periodista y políglota (hablaba 6 idiomas), fue reportera de guerra. Entrevistó a Trotski y envió crónicas desde el frente de la Primera Guerra Mundial, sobre la Revolución Rusa o sobre la labor de las sufragistas. Fue antibélica y pacifista y escribió para el ABC, El Liberal o el New York Times, además de publicar varias novelas. Otra andaluza (de Almería) pionera fue Carmen de Burgos (1867-1932). Firmó con los seudónimos de “Gabriel Luna”, “Raquel”, “Perico el de los Palotes”, “Honorine”, “Marianela” y, el más conocido: “Colombine”, con el que se convertiría en la primera redactora contratada por un periódico madrileño: El Diario Universal. Ha sido una figura señera e indispensable para la historia del feminismo en nuestro país. Fue maestra, escritora y corresponsal de guerra en Melilla en 1909.

Gallega, como Sofía Casanova, fue Mari Luz Morales (1889-1980) la primera mujer en España directora de un diario nacional: La Vanguardia, que dirigió entre 1936 y 1937 durante la IIª República.​ En 1940, finalizada la guerra, estuvo presa y finalmente inhabilitada profesionalmente por el franquismo. Durante el tiempo que estuvo en prisión escribió varias novelas bajo los seudónimos “Ariel” y “Jorge Marineda”. Con el retorno de la democracia continuó con su actividad, colaborando con Diario de Barcelona hasta su muerte, a los noventa años de edad. Crítica cinematográfica (llegó a colaborar en guiones de cine) firmó con el seudónimo de “Felipe Centeno”.

Otra de nuestras pioneras fue Teresa de Escoriaza (1891-1968). De origen vasco, como la Aculodi, fue también escritora, periodista y corresponsal de guerra, como “Colombine”, en la Guerra del Riff. ​ Colaboró en publicaciones como Mundo Gráfico, Informaciones, El Eco de Galicia o La Libertad, de orientación socialista, de la que fue corresponsal en Nueva York. Se considera que dio el primer discurso feminista a través de la radio en la historia de España. Vivió en Estados Unidos, exiliada, junto con algunos de sus familiares, donde ejerció como profesora de español y francés, nacionalizándose en 1938. Regresó a España unos años antes de morir, un 18 de julio de 1968.

Unos años más joven es Magda Donato (1898-1966), seudónimo de la escritora, dramaturga y periodista madrileña, hermana de la también escritora y política Margarita Nelken, una de las tres primeras diputadas republicanas de la política española en 1936. Su nombre de nacimiento era Carmen Eva Nelken Mansberger, de ascendencia judeo-alemana. Con 17 años comenzó a escribir en El Imparcial con una columna titulada “Femeninas” y posteriormente en otros periódicos y revistas como Estampa, El Liberal, La Tribuna, Heraldo de Madrid, Informaciones o Blanco y Negro. Militante feminista, formó parte de la Unión Mujeres de España y el Lyceum Club. Colaboró en algunos de los actos patrocinados por el Ateneo de Madrid, como el festival en beneficio de escritores rusos en 1921. Tras la guerra se exilió en México, donde continuó como escritora y actriz junto a su compañero el escenógrafo Salvador Bartolozzi.​

Josefina Carabias (1908-1980), fue una castellana de Ávila. Abogada, escritora y periodista, corresponsal y locutora. Ejerció el periodismo durante la II República, la época franquista y la Transición. Fue corresponsal, trabajando en Estados Unidos para varios periódicos. A pesar de la oposición familiar estudió el bachillerato y, posteriormente, la carrera de Derecho en Madrid, donde se licenció en 1930. Desde muy joven defendió la igualdad de las mujeres y fue socia del Ateneo de Madrid, como “Colombine”. Debutó como periodista en 1931 en la revista Estampa, donde publicó su primer artículo de investigación sobre las mujeres en la universidad, entre otros, como el que realizó sobre las camareras de hotel (las Kellys)[2]. Entrevistó a la política y directora general de Prisiones, la malagueña Victoria Kent. Trabajó como cronista parlamentaria de los diarios Ahora y La Voz, y para los semanarios La Crónica y Mundo Gráfico. Durante su exilio en Francia trabajó para el mexicano Diario Universal. Con su marido, encarcelado en España, regresó como redactora de Informaciones. Tuvo dos hijas: la escritora Carmen Rico Carabias, nacida en París en 1939 y Mercedes Rico Carabias en 1945, quien llegaría a ser embajadora en Costa Rica[3] durante el mandato de J.L. Rodríguez Zapatero. Josefina fue una de las primeras periodistas en hacer “periodismo de investigación”, como también lo hiciera Magda Donato en sus reportajes “Cómo vive la mujer en España”, publicados en las páginas de Ahora.

La última periodista y corresponsal seleccionada es Marina Ginestà (1919-2014), nacida en Francia, pero de ascendencia española en una familia de militantes comunistas o socialistas, como su abuela materna, militante feminista y cooperativista. Tenía 17 años cuando se convirtió en icono gracias al fotógrafo Hans Gutmann. Miliciana durante la Guerra Civil Ejerció como periodista para varios medios republicanos y también como intérprete del corresponsal del diario soviético Pravda, La escritora Teresa Pàmies, también militante de las JSUC, escribió en su libro de memorias Cuando éramos capitanes, publicado en 1975, que Marina declinó formar parte de la dirección de las Juventudes Comunistas porque prefería el trabajo en el frente a quedarse en la retaguardia.

Afortunadamente, cada día hay más mujeres profesionales que trabajan en los medios de comunicación. En el caso que nos ocupa, el de la prensa escrita, nombres como los de Margarita Landi, Mª Antonia Iglesias, Rosa Mª Artall, Rosa Mª Calaf, Maruja Torres, Soledad Gallego, Cristina Morató, Asunción Valdés o Carmen Sarmiento, sólo por citar algunos, hacen visible la participación de las mujeres que conforman la profesión. Como hemos podido comprobar por los datos biográficos, todas ellas coincidieron en la defensa de los derechos de las mujeres y en su capacidad para ejercer su profesión. Varias de ellas, por las circunstancias del tiempo que les tocó vivir (la maldita guerra in-civil) se vieron obligadas a exiliarse fuera de España. Algunas no regresaron. Todas ellas, representantes de la escuálida, aunque magnífica, élite cultural de aquellos años, tomaron parte en cenáculos intelectuales y otros, como ateneos u organizaciones varias. Junto a las nombradas, otra pléyade de periodistas-reporteras de otros países que, junto a nuestras mujeres forman parte de la nómina de la profesión. Pero esta es otra historia que dejamos para más adelante.

                    

EL ATENEO LIBRE DE BENALMADENA

“benaltertulia.blogspot.com”

 

 

[1] Su firma apareció sólo los dos primeros años. La revista se editó hasta 1698.

[2] “La Kelly, la que limpia”.

[3] Durante la dictadura franquista, y hasta 1964, se prohibió a las mujeres acceder a la carrera diplomática. Margarita Salaverría fue la primera mujer que aprobó las oposiciones, durante la República, en 1933. En 1971, María Rosa Boceta aprobó los exámenes de ingreso y se convirtió en la primera mujer en acceder a la carrera diplomática durante el franquismo. La primera mujer en ejercer fue la malagueña Isabel Oyarzábal, durante la 2ª República, en 1937.

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