Los mayores escándalos de corrupción de la Casa Real hasta la fecha

De Bostwana a Suiza, pasando por las Bahamas, hacemos parada en Palma para llegar a La Meca, y regresamos a Zarzuela: un recorrido por los más famosos escándalos del rey emérito nos permiten ver sólo la punta del iceberg de su mastodóntica y oscura fortuna

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Cohecho, tráfico de influencias, constitución de grupo criminal, blanqueo de capitales, encubrimiento, descubrimiento y revelación de secretos, delito contra la Hacienda Pública, administración desleal, fraude y exacciones ilegales, omisión del deber de perseguir delitos o corrupción entre particulares. Estos son algunos de los delitos a los que se debe enfrentar el rey Juan Carlos I y que a día de hoy le permiten seguir viviendo a sus anchas en Palacio. Eso sí, el absoluto descrédito público es por ahora su mayor condena. Repasamos algunos de los hitos que han desenmascarado al rey que consiguió que todos le llamáramos “campechano”.

El cazador cazado

“Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”, con estas palabras el rey emérito pensó que aplacaría la riada de escándalos que hasta hace unos años eran rumores. Todo empezó en una lujosa cacería de elefantes en Botswana en plena época de recortes y crisis económica. Un accidente durante ese viaje obligó a operarle de urgencia una rotura de cadera. No pudo evitar que se hiciera público y que se precipitara su abdicación. Aquel incidente también sirvió para conocer su vínculo con Corinna zu Zayn-Wittgenstein, una aristócrata alemana y “amiga entrañable” de Don Juan Carlos. Esta larga e íntima amistad ha pasado hoy a ser una guerra imposible de controlar.

Las comisiones con Arabia Saudí

Lo que era un secreto a voces se confirma: el monarca que nos ha reinado durante casi cuatro décadas recibió cien millones de dólares de Arabia Saudí y los ocultó en paraísos fiscales en las Bahamas tal y como ha desvelado La Tribuna de Ginebra, que  afirma que con este suceso “se levanta el velo sobre la fortuna escondida en Suiza por el antiguo rey de España“.

Regalos para sus amigas

El rey emérito habría donado parte de ese dinero (unos 65 millones de euros) a la mencionada aristócrata, ahora conocida como Corinna Larsen, y otro millón más a otra antigua amiga que también residía en Suiza, como pago de comisión por sus servicios en los diferentes tejemanejes.

Villarejo en el ajo

El origen de estas pesquisas fueron los audios en las que se registraron las conversaciones entre Corinna y el comisario José Manuel Villarejo. En esos audios, la examiga del monarca le atribuye el cobro de comisiones por el AVE a La Meca y el uso de testaferros para ocultar una supuesta fortuna en Suiza. Al mismo tiempo, Corinna Larsen asegura en una entrevista publicada por The Daily Mail que lleva sufriendo «abusos» por parte del CNI desde hace ocho años hasta la actualidad. Por ello, la ex amiga del rey ha anunciado que denunciará a su exdirector Sanz Roldán y al rey emérito en el Reino Unido, donde no alcanzaría su inviolabilidad.

Su primo Álvaro, el  testaferro perfecto

El pasado 15 de febrero, el periódico británico The Telegraph encendía de nuevo la mecha con una información bajo el título “El exrey de España enfrenta preguntas sobre el acuerdo de su primo con Barclays Bank”. Según informaba, el primo del monarca, Álvaro de Orleans, cobró 44,5 millones de euros de una comisión tras la venta del Banco Zaragozano al británico Barclays Bank. Se trata del testaferro al que aludía Corinna en los audios.

Felipe reniega de su padre

Además, el mismo diario británico revelaba que Felipe VI aparece nombrado como beneficiario de la Fundación Lucum, la sociedad panameña investigada por tener la cuenta en Suiza en la que el rey emérito habría escondido parte de su fortuna secreta y que, como consecuencia, ha obligado a Felipe VI a renunciar a la herencia de su padre. 

Un yerno de ensueño 

El caso Nóos, también conocido como caso Urdangarín, es el que en su momento parecía el mayor caso de corrupción que podíamos esperar de la Casa Real. Qué ingenuos éramos entonces, cuando descubrimos que más de 6 millones de euros de fondos públicos y de actividades delictivas habían sido ejecutados a partir de la fundación sin ánimo de lucro que dirigía Urdangarín, así como su red societaria de empresas asociadas, como Aizoon y de la que la Infanta Cristina poseía el 50%. Los cargos por los que se sentaron en el banquillo la infanta Cristina y su marido fueron malversaciónfraudeprevaricaciónfalsedad y blanqueo de capitales.

Sin olvidar a Kuwait

Menos conocido o casi olvidado es el caso KIO, a través del cual Juan Carlos cobró, presuntamente, otros 100 millones de dólares del gobierno de Kuwait, a través del grupo KIO, como recompensa por el apoyo español a la primera guerra del Gozne, que sirvió para expulsar al invasor Sadam Husein y reponer a la familia Al Sabaj en el emirato. Así lo confesó a Pedro J. Ramírez el financiero catalán Javier de la Rosa dentro de un reservado del restaurante Jockey de Madrid.

Esto es sólo un breve repaso al recorrido de un rey, Juan Carlos I, que  ha actuado durante su reinado con total impunidad gracias a una mezcla de falta de transparencia, leyes obsoletas que impiden la persecución de delitos cometidos por la Corona y una cultura de pleitesía que llevó a partidos políticos, instituciones y medios de comunicación a mirar a otro lado.