‘Su hogar es un puente y su cobija un pedazo de cartón’

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El 24 de diciembre se celebra la “nochebuena”en Centroamérica donde las tradiciones y costumbres salen a flote por parte nuestra.

La gastronomía es variada, ya que  contiene elementos  precolombinos, españoles, y en cierta medida africanos, como en  la costa norte.

Las torrejas”;  son panes envueltos en miel y pasas, se arreglan como postre, luego los  nacatamales; se hacen  a base de maíz, carne, verdura y condimentos, rosquilla en miel ; es una rosca de maíz llena de dulce de caña y canela, el rompopo; que es un trago de huevo batido, leche,  y miel, se agrega un poco de  aguardiente, y así  entre otros platillos.

Para los niños  es una fecha muy importante, sus padres les compran “estrenos”, es decir, ropa nueva, ese día para ellos es  vital colocar esos atuendos en sus pequeños cuerpos.

En las fincas de café cortan el grano, muchos para ganarse un poco de dinero  y ser capaces hasta de conquistar a alguna de las “chiquillas” que conoció en los lugares donde se cultiva  el  aromático; al invitarla a tomar un refresco o comer un “nacatamal” juntos.

Pero no todos tienen esa dicha, algunos nunca tuvieron padres y fueron abandonados a temprana edad, la única cobija de ellos es la calle; bajo un puente y no solo es una realidad de Honduras, si no de América Latina, aparte muchos se van para Estados Unidos de América buscando una mejor vida, quizás unos lo logran, pero otros perecen en el camino y me pregunto ¿Dónde pasarán navidad los que están solitarios buscando el “sueño americano”?

Siempre hay personas que tienen un corazón noble y son capaces de adoptar a un infante y según la  dirección de niñez, adolescencia y familia (DINAF)  al menos 225 niños han sido adoptados en los últimos 4 años en Honduras, 159 de ellos han sido abandonados por sus padres y 56 porque sus progenitores tomaron la decisión de darlos en adopción por diversos motivos.

Pero hay otros que no fueron adoptados y crecieron trabajando desde temprana edad,  ellos no tuvieron el amor de sus padres, creciendo en mercados, otros en los parques lustrando zapatos,  con ellos sostienen su vida, otros fueron acogido por un grupo armado y se perdieron en las garras de la criminalidad.

Los gobiernos hondureños a lo largo de la historia  se han dedicado a la militarización y no a la educación, y es por ello que los jóvenes muchas veces no reciben educación sexual y al verse avasallados al tener un hijo, y por  su falta de empleo tienen a abandonarlos.

Mientras tanto en  muchos hogares, en una zona de confort, no van a faltar los regalos, comida, unidad, pero aquí en esa noche de navidad donde se celebra el nacimiento de Jesucristo, algunos niños van a dormir bajo un puente, con el estómago vacío y viendo de lejos la alegría de otros, ya que ellos no tienen  un familiar que abrazar, más que un pedazo de cartón, el asfalto y  los sueños de un mundo mejor.