Comienza en el OMAU el proceso de participación ciudadana de ‘ALICIA’ el plan del clima de Málaga

Hoy se ha desarrollado la primera jornada de participación que ha reunido a cerca de 100 personas procedentes de la administración, principales instituciones ambientales de la ciudad y asociaciones ecologistas.

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Hoy ha dado comienzo en el Observatorio de Medio Ambiente Urbano (OMAU), dependiente del Área de Innovación y Digitalización Urbana, el proceso de participación ciudadana del Plan del Clima de la ciudad de Málaga, denominado ‘Alicia’, que tiene por objeto alcanzar el año 2050 con la neutralidad carbónica.

El Plan, vinculado estrechamente en su metodología de trabajo a la Agenda Urbana de 2015, comenzó su redacción en enero de 2019 y a lo largo del año se han producido varios documentos en relación al histórico de consumos energéticos y emisiones de CO2, los escenarios previstos para 2020, 2030 y 2050, la evaluación de riesgos y vulnerabilidades, y las 40 líneas estratégicas iniciales. Documentos, que, junto a otros complementarios, como la forma de trabajar el cambio climático en otras ciudades y publicaciones científicas de
referencia, se encuentran en la web del OMAU.

Cerca de 100 personas procedentes de la administración, principales instituciones ambientales de la ciudad y asociaciones ecologistas asisten a esta primera jornada de participación en la que se presentan los informes base y se debaten las líneas estratégicas y las acciones concretas a desarrollar.

A través de cuatro mesas de trabajo, Modelo Urbano y Movilidad, Metabolismo Urbano, Biodiversidad, y Cohesión Social y Económica se ha entrado en el detalle del proyecto que tendrá su continuidad a través de posteriores mesas presenciales y también on line a través de la web de este Observatorio.

Como se recoge en la información del OMAU, para lograr el objetivo de la neutralidad carbónica en 2050, objetivo compartido por las ciudades europeas más avanzadas, será necesario reducir las emisiones un 7% anual de media, lo que supone un gran esfuerzo público y privado por mitigar y adaptarse a las consecuencias más visibles del cambio climático, entre otras, aumento sustancial de las temperaturas, lluvias torrenciales, efectos perniciosos sobre la salud de las personas, y perdida de la biodiversidad marina y terrestre.

De la misma forma, según proyectan expertos, la necesidad de innovar en nuevas  formas de economía circular y verde que pueden ser el origen de nuevos yacimientos de empleo.