La enfermedad cardiovascular: prevención y factores de riesgo ocultos (II)

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Por el Dr. Sergio Mejía

Según las investigaciones llevadas a cabo por el premio nobel  Linus Pauling, considerado el padre de la medicina Ortomolecular, “prácticamente puedes encontrar el origen de cada enfermedad en el déficit de uno o más nutrientes”. El equipo del Dr Pauling describió una teoría para el origen de la arteriosclerosis en el déficit de vitamina C (de nombre científico: ascorbato). El déficit severo de vitamina C se conoce como escorbuto o enfermedad de los marineros. Cuando en la alimentación en alta mar escaseaban los cítricos y la nutrición era deficiente, algunos marineros empezaban a tener sangrados y morían de hemorragias. El ascorbato es necesario para que se mantenga el colágeno que da la estructura básica a nuestros órganos. Sin él, las arterias se vuelven frágiles y se rompen. Cuando hay un déficit leve o moderado, el organismo desarrolla un sistema de inflamación/cicatrización para evitar que las arterias se debiliten y este puede ser uno de los fenómenos desencadenantes de la arteriosclerosis.

Parte del proceso de endurecimiento arterial se debe también al depósito de calcio en la pared de las arterias. Esto es debido a un trastorno en el metabolismo del calcio, especialmente por un déficit de la vitamina K2 que normalmente se produce en nuestro intestino por las bacterias que allí viven y trabajan. Si la flora bacteriana del intestino está dañada, por una mala dieta, por abuso de antibióticos y otros medicamentos,  y por estrés, el déficit de vitamina K2 facilitará la calcificación de arterias y otros tejidos blandos.

El déficit de magnesio intracelular (que no circulante) se asocia a un número importante de problemas cardiovasculares como la tensión alta, la diabetes y las arritmias. El déficit de selenio está relacionado con la insuficiencia cardíaca, con la dilatación del corazón o el hipotiroidismo. Es necesario que los cardiólogos investiguemos estos temas y los estudiemos. Lo habitual es que en un informe de alta escribamos “dieta sin grasas saturadas y baja en sal” y nada más. Este vacío de conocimiento se debe subsanar para que tengamos más impacto en la prevención de enfermedades. En esta era de la información libre por internet es muy importante aprender a beber de buenas fuentes porque está todo muy confuso.

Por su parte, una adecuada prevención, a una edad temprana, puede mejorar radicalmente la calidad de vida de una persona. Hipócrates, considerado el padre de la medicina afirmaba que “al ser humano las enfermedades le entran por la boca” en referencia a lo importante que es mantener una nutrición adecuada para tener salud y vivir una vida larga. El problema de hoy es que estamos desorientados sobre lo que es “una nutrición adecuada”. Todos estamos acostumbrados a comer “comida”. Son pocos los que realmente comen en clave de micronutrientes (magnesio, selenio, zinc, vitaminas…). Lo más común es hablar de macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) y en ese entorno hay muchos productos de muy baja calidad nutricional y con un alto contenido en aditivos artificiales. Esto fomenta la inflamación a todos los niveles y, como hemos dicho, la arteriosclerosis, que debe ser entendida como una inflamación y no como una grasa que tapona las arterias. Es aquí dónde hay que reaprender y educar sobre qué nutrientes necesitan las células en primer lugar, qué toxinas químicas nos están enfermando en segundo lugar – mirar ingredientes – y además y en tercer lugar, que la comida esté sabrosa. En ese orden hay que reaprender el arte culinario para alimentarse bien y ganar en salud.

 Sobre Sergio Mejía

Es doctor en medicina y cardiólogo por la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra. Entre otros cargos ha sido director del laboratorio de hemodinámica, Instituto del Corazón, Xanit Hospital Internacional, de Benalmádena (Málaga) y director médico de este hospital.  

Cardiólogo Intervencionista y flebólogo en el hospital Quirón de Marbella y en el hospital Parque San Antonio, ambos en Málaga. Consultor de cardiología en el hospital Saint Bernard’s de Gibraltar y en otros centros de la Costa del Sol. Actualmente es cardiólogo intervencionista en Cardio Care, Hospital High Care, de Marbella.

Es Vicepresidente de la Sociedad Española de Salud y Medicina integrativa y miembro de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), de la Sociedad Española de Cardiología y de la Sociedad Andaluza de Cardiología.

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