Después del encuentro ciudadano del pasado sábado en el que unas 300 personas participaron en la recogida de  Alegaciones contra el Rascacielos de 150 metros, y cerca de 40 plantas, que se pretende construir en el Morro del Puerto de Málaga capital, el colectivo DNH sigue recogiendo alegaciones presencialmente y por internet.

Una vez más se demuestra el nivel de rechazo de la ciudadanía a este Rascacielos, ya que a las cerca de 23.000 personas que apoyaron el Manifiesto de rechazo en el 2.017, se suman ahora la presentación de numerosas alegaciones, que van a marcar una referencia de participación ciudadana en un proceso abierto de información pública en el Ayuntamiento.

LLEGAR A 1.000 ALEGACIONES

Las alegaciones se pueden presentar hasta el día 8 de éste mes, fecha en la que finalizará el plazo fijado por el Ayuntamiento. La divulgación del proceso administrativo se hace en mesas callejeras, en distintos lugares de la ciudad, a saber: el miércoles en calle Larios (de 18:00 a 20:00 horas) el jueves en la Plaza de la Merced (de 17:00 a 19:00 horas), el  Viernes Plaza de Felix Saez (de 17:00 a 19:00 horas). También voluntarios están recogiendo alegaciones firmadas en la Universidad.

Las alegaciones se pueden descargar del siguiente enlace: https://docs.google.com/file/d/1YxRPd-mMtZMGyed2bt3hvTijB7N9Z264/edit?usp=docslist_api&filetype=msword

Se envían firmada al siguiente email: [email protected]

Reproducimos aquí el texto con algunos puntos de las alegaciones donde se expresan diferentes razones en oposición a esta construcción, según el sentir de muchos:

Esta modificación del Plan Especial del Puerto excluye a la ciudadanía del uso y disfrute de un espacio privilegiado, la mejor pastilla de terreno público de la ciudad. Permite un negocio privado en un espacio público que quedará reservado sólo para quien pueda pagar unas instalaciones y comercios de lujo.

Es un proyecto innecesario, carece de interés general y público. Es irreversible y suprime para siempre la posibilidad de alternativas en esa plataforma portuaria. No será posible implementar otro tipo de equipamiento público ni espacios libres.

Ni la ciudad ni sus habitantes necesitan un rascacielos en medio del mar que no representa ningún icono de modernidad. No aporta identidad diferenciadora con la tradición cultural de una ciudad mediterránea milenaria como Málaga, por el contrario, la imagen de la ciudad quedaría asociada a un edificio que responde a intereses privados inmobiliarios de carácter excluyente y especulativo.

Altera gravemente el paisaje de la Bahía y la Farola queda inutilizada. El impacto visual es muy alto, relegando a la irrelevancia los hitos históricos de la ciudad, la Catedral, Gibralfaro, Alcazaba, Centro Histórico… Degrada la imagen y los excepcionales valores paisajísticos de la ciudad, y muy particularmente los patrimoniales.

Este proyecto contradice el Convenio Europeo del Paisaje, en vigor en España desde 2008, dado que no atiende a la integridad del paisaje, su dimensión social y no le otorga la consideración de elemento de bienestar.

Se trata de una operación temeraria por el gran riesgo de fracaso: por los costes de las obras, sobre todo de la cimentación, porque la viabilidad económica del proyecto no está clara y por las incertidumbres del mercado turístico. Existen posibilidades de un proyecto fallido que pueda dejar en medio de la bahía un edificio enorme a medio construir.

Desde el punto de vista turístico, un hotel 5 estrellas GL en ese espacio, es una operación sin sentido. Los turistas acaudalados preferirán la invisibilidad y el refugio, y no convertirse en escaparate.

El Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria han excluido la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones en un proceso de suma importancia para el futuro desarrollo de la ciudad.

Posiblemente, nunca antes, se produjo tal nivel de participación ciudadana, en un proceso administrativo dentro del Ayuntamiento de Málaga, según un comunicado del propio colectivo ciudadano.