El mundo entero es oro

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Un relato tradicional tibetano, cuenta que Marpa un joven
traductor, había peregrinado varias veces del Tibet a la
India para recibir las enseñanzas de Naropa, un maestro
huraño que le hizo pasar por duras pruebas, como visitar
a un sabio excéntrico, que vivía en una isla rodeada de
aguas emponzoñadas en compañía de un centenar de
perros asilvestrados.
Tras muchos esfuerzos, Marpa hizo un último viaje para
ver a su maestro y recibir las enseñanzas definitivas…
Para ello, le entregó parte del polvo de oro amasado a
lo largo de una vida de trabajo y privaciones.
Naropa no parecía estar contento con lo entregado
por su discípulo y le pedía más y más, hasta que todo
el polvo terminó en manos del maestro, quien acto
seguido empezó a esparcir el oro por el aire hasta que
no quedó nada.
Al ver la turbación de Narpa,Naropa dijo: ¿Qué me
importa a mi tu oro? ¡El mundo entero es oro para
mi .
Este fue un momento sublime para Marpa, que logró
abrirse espiritualmente, recibiendo a partir de entonces,
las verdaderas enseñanzas.El traductor perdió el oro,
pero se ganó a si mismo.