Las competencias emocionales en la educación

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Una competencia emocional es una habilidad que se adquiere y que se desarrolla mediante una serie de estrategias en las que el individuo interacciona con su entorno más inmediato. 

Se han estudiado diferentes ámbitos y sus aplicaciones:

ÁMBITO EDUCATIVO

1. En el ámbito educativo, diferentes estudios se ha puesto de manifiesto que a medida que los niños y jóvenes van adquiriendo competencias emocionales, se observa en su comportamiento las consecuencias positivas que esto puede tener.

Por ejemplo: en la regulación emocional, bienestar subjetivo y resiliencia.

ÁMBITO LABORAL

2. En ámbito laboral se ha constatado como la competencia emocional afecta de forma significativa en múltiples aspectos de la práctica profesional.

Los estudios han mostrado la necesidad de poner especialmente el acento en la importancia del desarrollo de la autoconciencia, la regulación emocional, la automotivación y el desarrollo de las habilidades socio-emocionales, de cara a facilitar una comunicación eficaz y una mayor cooperación.

También que invertir en el desarrollo de las competencias emocionales de los trabajadores tiene consecuencias altamente positivas en múltiples situaciones.

Contrariamente, un bajo nivel de competencia emocional mina el desarrollo y el éxito tanto de individuos como de la empresa (Weisinger, 1998).

ÁMBITO PERSONAL

3. En el ámbito personal el desarrollo de las competencias emocionales adquiere una importancia fundamental a la hora de aplicarlas en el ámbito familiar, en la vida en pareja y en el establecimiento de una red de relaciones sociales satisfactorias.

COMPETENCIAS PARA LA VIDA

4. En lo referente al desarrollo de las competencias para la vida, ha merecido especial atención para la comunidad científica el estudio de las habilidades de afrontamiento ante situaciones de estrés.

En los últimos años, diversas investigaciones se han dedicado a comprobar los efectos de la competencia emocional en la adaptación, y en concreto en conocer como las habilidades de afrontamiento favorecen superar situaciones de estrés.

Por consiguiente, potenciar un mejor estado de salud y bienestar.

INCIDENCIA EN LA SALUD

4. La incidencia del desarrollo emocional sobre la salud es otro de los aspectos que viene generando abundante literatura y es motivo de atención preferente de la psiconeuroinmunología.

En estos estudios se reconoce que las emociones tienen cierta influencia en la salud y se acepta la existencia de un vínculo físico entre el sistema nervioso y el inmunológico.

Las emociones negativas debilitan el sistema inmunológico y las emociones positivas, especialmente, el buen humor, el optimismo y la esperanza.

Contribuyen a sobrellevar mejor una enfermedad y facilitar el proceso de recuperación.

Considero fundamental como docente conocer las líneas de trabajo en referencia a la investigación sobre inteligencia emocional, competencias emocionales y aplicaciones en diferentes ámbitos.

Esto es fundamental para poder sostener una posición que nos permita una transformación de nuestra práctica docente que sin duda puede mejorar si la investigación nos marca el camino a seguir con seguridad y confianza.

Poco se habla y muy vagamente de la inteligencia emocional en el ámbito de la educación musical, de lo importante que es, de sus beneficios, etc.

COMO EDUCADORES

Debemos ir un paso más allá y establecer dos direcciones de trabajo, una es personal, somos una generación que no hemos recibido una educación que pusiera de relieve la importancia del desarrollo de competencias emocionales para la vida.

Hemos aprendido en la mayoría de ocasiones a través del ensayo-error-aprendizaje y en muchas ocasiones cargados de culpa que nos ha llevado en muchos momentos a la indefensión aprendida…

Los docentes de música en concreto debemos hacer una auto-evaluación de nuestras competencias emocionales y adquirir un compromiso personal en mejorar aquellas que más débiles tenemos.

Sólo a través del ejemplo y del conocimiento podremos ayudar a nuestros alumnos.

Como músico he sentido siempre una necesidad de expresar emociones a través de los sonidos, me viene desde la más tierna infancia, sin embargo durante mi formación musical nunca se habló de emociones.

Con el tiempo me di cuenta de que la música sin emoción es una mera gimnasia que pierde todo su sentido.

Los estudios musicales deberían estar más centrados en el desarrollo de competencias emocionales tanto intrapersonales como interpersonales que hagan a las personas crecer en entornos psicológicamente saludables que en crear intérpretes virtuosos perfectos.

Estos parecerían desposeídos de todo tipo de emoción que con el tiempo se convierten en personas disfuncionales en otros ámbitos de la vida.

LAS EMOCIONES Y LA VOZ

En mi práctica docente como profesora de canto pongo como prioridad la construcción de una autoestima musical, vocal y personal.

Tengo comprobado que sin estos elementos el aprendizaje es prácticamente imposible.

Por otro lado, es difícil, por no decir imposible, transmitir emociones con la voz si antes no se comprende el propio mundo emocional.

Para ello dedico tiempo al trabajo de reconocimiento de emociones, a la experimentación de las mismas, etc.

Los docentes de música tenemos quizás la herramienta más potente para la educación emocional de las personas puesto que la misma cuando es capaz de transmitirla transforma a las personas.