Dame la mano

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Eres tu, lo más cercano en la distancia, logras llenar
el vacío del alma, acaricias como brisa cálida, logrando
impregnar con tu peculiar aroma a jazmín el entorno.

En esta tarde lluviosa, caen gotas con tanta fuerza,
como lo son los pensamientos que llegan a la mente
dispuesta a viajar en el tiempo.

El suelo, se muestra húmedo, al igual que los ojos,
pero dentro de poco tiempo, no quedará vestigio
alguno.

Asomado a la ventana, veo pasar las densas nubes
grises, con deseo de verse liberadas de tanto vapor,
mientras tanto, el tiempo se derrite como polo de
limón.

La paz y la libertad-por regla general- suelen
andar de la mano, por esa misma razón, son muy
pocas las personas que pueden estar en paz
consigo mismo, si no son libres.