Breve historia del esperanto, la lengua de la paz de 135 años de antigüedad odiada por Hitler y Stalin

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Profesor asistente de Ciencias Políticas, Westminster College

A fines del siglo XIX, la ciudad de Bialystok -que en su día fue polaca, luego prusiana, después rusa y hoy vuelve a formar parte de Polonia- era un centro de diversidad, con un gran número de polacos, alemanes, rusos y judíos askenazis de habla yidis. Cada grupo hablaba una lengua diferente y veía con recelo a los miembros de las otras comunidades.

Durante años, L.L. Zamenhof -un judío de Bialystok que se había formado como médico en Moscú- había soñado con una forma por medio de la cual los diversos grupos de personas se comunicaran fácil y pacíficamente.

El 26 de julio de 1887 publicó lo que hoy se conoce como «Unua Libro», que presentaba y describía el esperanto, una lengua que había pasado años diseñando con la esperanza de promover la paz entre los pueblos del mundo.

El vocabulario del esperanto se basa principalmente en el inglés, el francés, el alemán, el griego, el italiano, el latín, el polaco, el ruso y el yidis, ya que eran las lenguas que Zamenhof conocía mejor. Desde el punto de vista gramatical, el esperanto se vio influenciado principalmente por las lenguas europeas, pero curiosamente algunas de las innovaciones del esperanto se parecen mucho a las características de algunas lenguas asiáticas, como el chino.

Hoy, 135 años después, Europa vuelve a estar desgarrada por la violencia y las tensiones, sobre todo por la guerra entre Rusia y Ucrania, que se debe, al menos en parte, a un debate político sobre diferencias lingüísticas. Por desgracia, los conflictos en torno a lenguas son habituales en todo el mundo.

La promesa de paz a través de una lengua compartida aún no ha calado ampliamente, pero quizá haya unos 2 millones de hablantes de esperanto en todo el mundo. Y se sigue extendiendo, aunque lentamente.

Familias procedentes de todo el mundo se reúnen para hablar en esperanto

Una lengua para todos

Habiendo crecido en el entorno multicultural pero receloso de Bialystok, Zamenhof dedicó su vida a construir una lengua que, esperaba. pudiera ayudar a fomentar la armonía entre grupos. El objetivo no era sustituir la primera lengua de nadie. El esperanto sería una segunda lengua universal que ayudaría a promover el entendimiento internacional y, con suerte, la paz.

El esperanto es fácil de aprender. Los sustantivos no tienen género gramatical, por lo que nunca tendrás que preguntarte si una palabra es de género es masculino o femenino. No hay verbos irregulares, por lo que no hay que memorizar complejas tablas de conjugación. Además, la ortografía es totalmente fonética, por lo que nunca te confundirás con letras mudas o que emitan sonidos diferentes en contextos distintos.

En «Unua Libro», Zamenhof expuso las 16 reglas básicas del esperanto y proporcionó un diccionario. Este libro se tradujo a más de una docena de idiomas, y al principio de cada edición, Zamenhof renunció permanentemente a todos los derechos personales sobre su creación, declarando que el esperanto era «propiedad de la sociedad».

Pronto, el esperanto se extendió a Asia, América del Norte y del Sur, Oriente Medio y África. A partir de 1905, los esperantistas de todo el mundo empezaron a reunirse una vez al año para participar en el Congreso Mundial de Esperanto para celebrar y utilizar la lengua.

Entre 1907 y su muerte en 1917, Zamenhof recibió 14 nominaciones al Premio Nobel de la Paz, aunque nunca lo ganó.

Continuando con la labor de Zamenhof, la Asociación Universal de Esperanto, una organización que busca fomentar las relaciones entre los pueblos mediante el uso del esperanto, ha sido nominada al Premio Nobel de la Paz en más de 100 ocasiones en reconocimiento a su «contribución a la paz mundial al permitir que personas de diferentes países entablen relaciones directas sin barreras lingüísticas». Hasta ahora, nunca ha ganado el premio.

¿Qué es el esperanto, a fin de cuentas, y para qué sirve? (en inglés)

Dificultades y éxitos

Tras la Primera Guerra Mundial, se fundó la Liga de las Naciones -la predecesora de las Naciones Unidas- con la esperanza de evitar futuros conflictos. Poco después, el delegado iraní en la Liga de las Naciones propuso que se adoptara el esperanto como lengua de las relaciones internacionales.

Sin embargo, esta propuesta fue vetada por el delegado francés, que temía que la lengua francesa perdiera su posición de prestigio en la diplomacia. En 1922, el gobierno francés dio un paso más y prohibió la enseñanza del esperanto en todas las universidades francesas por ser, supuestamente, un instrumento para difundir la propaganda comunista.

Irónicamente, la vida detrás del Telón de Acero no era mucho más fácil para los esperantistas. En la Unión Soviética se acusaba a los esperantistas de formar parte de una «organización internacional de espionaje». Muchos fueron perseguidos y posteriormente perecieron durante la Gran Purga de Stalin.

Según Hitler, el esperanto era la prueba de un complot judío para conquistar el mundo. Durante el Tercer Reich, la Gestapo recibió órdenes específicas de buscar a los descendientes de Zamenhof. Sus tres hijos murieron en el Holocausto, al igual que muchos esperantistas.

A pesar de estos acontecimientos, en 1954 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, más conocida como la UNESCO, aprobó una resolución en la que se reconocía a la Asociación Universal de Esperanto y se establecía una relación con ella, lo que abrió la puerta a que el movimiento esperantista estuviera representado en los actos de la UNESCO relacionados con las lenguas.

En 1985, la UNESCO aprobó una resolución que animaba a los países a incluir el esperanto en sus programas escolares. Durante años, China ha ofrecido el esperanto como lengua extranjera en varias de sus universidades, una de las cuales alberga un museo de esperanto. En la Universidad Adam Mickiewicz de Polonia se imparte un programa de interlingüística en esperanto.

Más recientemente, la UNESCO declaró 2017 como el año de Zamenhof y, desde entonces, su revista insignia, El Correo de la UNESCO, tiene una edición trimestral en esperanto.

En mayo de 2022, se formó un grupo de hablantes de esperanto en la estación Amundsen-Scott del Polo Sur, en la Antártida.

Démosle una oportunidad a la paz

Hoy en día, el esperanto es hablado por grupos de entusiastas en todo el mundo, incluso en la Antártida. En la actualidad existe una amplia gama de recursos gratuitos en línea para el esperanto, como Duolingo, lernu!, el Diccionario Ilustrado Completo de Esperanto, el Manual Completo de Gramática del Esperanto y Google Translate.

El esperanto también tiene su propia edición de Wikipedia, y en la actualidad hay más entradas de Wikipedia escritas en esperanto que artículos en danés, griego o galés.

En esperanto, la palabra «Esperanto» significa «el que tiene esperanza». Algunos pueden argumentar que es idealista creer que el esperanto podría unir a la humanidad, especialmente en medio de otra gran guerra.

Pero incluso las guerras más violentas no terminan sin conversaciones de paz, que a menudo requieren traductores que interpreten las lenguas de las partes enfrentadas. Zamenhof se preguntaba – y yo también – si la propia violencia podría ser menos común si una lengua neutral pudiera ayudar a la gente a ir acercando sus visiones.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

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