Preocupa el acoso escolar en España: violencia silenciosa sobre los niños

El 25 % de los estudiantes españoles ha sufrido episodios de bullying. Durante la pandemia se incrementaron notablemente los casos de ciberacoso.

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Uno de cada cuatro niños españoles sufre acoso escolar. Es decir que un cuarto de la población estudiantil ha atravesado una situación de violencia en el marco de las clases, ya sea presenciales o virtuales.

Aunque la pandemia de Covid-19 obligó a cerrar escuelas y trasladar el dictado de clases a plataformas digitales, el acoso no se detuvo, solamente se transformó. En 2021, el Día Internacional contra el Acoso Escolar (2 de mayo) estuvo centrado justamente en la lucha contra el ciberacoso y otras formas de violencia en línea. Esta forma de agresión capitalizó las nuevas metodologías de enseñanza para propagarse entre los niños de España, por fuera del control de padres y maestros.

En este sentido, según datos del III Informe “La opinión de los estudiantes”, realizado por la Fundación ANAR con el apoyo de Mutua Madrileña, prácticamente uno de cada cuatro alumnos en España (24 %) reconoce que ha padecido este flagelo.

Es necesario recordar que el acoso escolar es una forma de agresión o de hostigamiento de carácter físico, verbal o relacional, que es deliberado y se repite en el tiempo. Generalmente el desequilibrio de poder entre las personas involucradas termina impidiendo que la víctima se defienda. El bullying genera graves consecuencias sobre los niños: merma su autoestima, su salud, su rendimiento académico y, en general, su derecho a crecer felices y sin miedo. En los casos más graves, puede dejar importantes secuelas de por vida y hasta conducir a las víctimas al suicidio.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud ha informado que “el acoso escolar o bullying se cobra anualmente alrededor de 200 mil suicidios al año entre jóvenes de entre 14 y 28 años. Y según estimaciones de organizaciones independientes, dentro de Europa, hasta 24 millones de niños y jóvenes al año son víctimas de acoso y maltrato por bullying: Reino Unido es la nación más afectada, seguida por Rusia, Irlanda, España y Finlandia.

Actualmente, las aplicaciones y redes sociales a las que tienen acceso los menores son las principales plataformas a través de las que se produce el ciberacoso. La investigación reveló que más de la mitad de los afectados (53,9 %) han sido acosados a través de WhatsApp, aunque también por Instagram (44,4%), TikTok (38,5%) o los chats de videojuegos (37,7%).

El ciberacoso es particularmente preocupante para las autoridades porque transcurre 24/7: esto implica que al no requerir de un espacio físico ni de presencialidad, las víctimas pueden ser atacadas en cualquier hora del día mediante sus dispositivos electrónicos. A su vez, las deja en un estado de indefensión absoluta, sintiendo que sus entornos más seguros, como la casa familiar, han sido vulnerados.

El rol de los padres

El acoso escolar es a menudo invisibilizado por los padres, que no saben percibir las señales de auxilio que dan sus hijos o les restan importancia al considerarlas como una simple rencilla entre chavales. Al respecto, el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España, dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, apunta cuatro factores principales como motivaciones frecuentes que originan el ciberacoso:

  • Falsa creencia de que se trata de una broma sin importancia.
  • Deseo de venganza ante un conflicto previo o enemistad.
  • Falta de autoestima del acosador, que trata de usar la fuerza para parecer superior.
  • Presión de grupo e interés por mejorar el estatus social.

Los especialistas recomiendan que los padres de las víctimas de acoso escolar escuchen a sus hijos, empaticen con ellos y permitan que desahoguen su dolor. También se aconseja que se pongan en contacto con los profesores, con la dirección del colegio y con el jefe de estudios para alertarlos sobre lo que ocurre.

No es recomendable estimular a los chicos para que se muestren agresivos o tomen venganza. Dependiendo del grado de ansiedad y de miedo en el que esté envuelto el niño, se puede buscarle un psicólogo para ayudarle a que supere la situación de trauma.

En los casos en que un padre detecta que su hijo es quien ejerce abuso, debe trabajar a la par de la escuela para resolver este problema. Además, es recomendable establecer charlas en confianza con el niño, investigar el origen del acoso y observar qué actividades lleva adelante con sus compañeros más cercanos.

De ningún modo se debe culpar a la víctima por la conducta del hijo, pero tampoco se lo tiene que castigar con violencia. Se aconseja señalar que la conducta de acoso no está permitida por la familia y dejar en claro sus consecuencias. Será fundamental ayudar al niño a manifestar su insatisfacción o impotencia sin violencia. Finalmente, es sano animarlo a que reconozca su error y le pida perdón a su compañero.

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