Vacunar a menores de 12 años, es “diferente” a los adultos

Vacunar a menores de 12 años contra la Covid-19 debe decidirse con una balanza de beneficios y riesgos “diferente” a los adultos

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Pediatras, familias y educadores han defendido en el séptimo programa #VacúnaTE que vacunar a menores de 12 años contra la Covid-19 debe decidirse con una balanza de beneficios y riesgos “diferente” a la de los adultos. Sopesan factores “no clínicos”, como si la vacuna contribuiría a que los más pequeños pudiesen disfrutar de una normalidad similar a la de antes de la pandemia.

Así lo aseguraron participantes en una nueva entrega de este proyecto que Servimedia y Maldita.es realizan contra la desinformación sobre las vacunas de la Covid-19 con el apoyo de Google Digital News Initiative.

El presidente de la Asociación Española de Pediatría, Luis Blesa, aseguró que ante la vacunación de los niños, como la que se ha aprobado recientemente en Estados Unidos, para inocular la de Pfizer a la población de entre 5 y 11 años, “tenemos que tener una relación de balance de riesgo y beneficio diferente a la de otros tramos de edad”.

El pediatra subrayó que los más pequeños “están en desventaja” respecto a los adultos, porque no están vacunados, en reuniones familiares, convivencia y eventos culturales y deportivos. Por eso emplazó a que los estudios que están en marcha sobre las vacunas infantiles sean “muy elevados en seguridad”. A partir de entonces, prosiguió, “tendremos que analizar todos los datos y considerar otros beneficios extra, no sólo clínicos, como de convivencia social más normalizada y previa a la pandemia”.

“Es pronto y la decisión no es urgente”, zanjó. De hecho, la Agencia Europea del Medicamento (la EMA) aseguró el pasado 18 de octubre que tardaría dos meses en decidir si recomienda vacunar a los menores como ha empezado a hacer Estados Unidos.

Por su parte, el pediatra del Hospital 12 de Octubre de Madrid Manuel Gijón afirmó que las vacunas infantiles son seguras y funcionan. Lo sabe por los resultados del estudio en el que ha participado como coordinador del ensayo de la vacuna para menores de 12 años en este centro de la vacuna Pfizer que ya se está inyectando en Norteamérica. Por eso recalcó que la producción de anticuerpos ha sido “muy positiva o mejor” que la que se dio en otras edades.

Por ello, el pediatra madrileño cuestionó si deben continuar las restricciones para los más pequeños, teniendo en cuenta también que la evidencia científica ha demostrado que no son “súpercontagiadores” y que no les afecta tanto la Covid-19.

VIDA DE NIÑOS

“Hay que preguntarse si esas medidas hay que mantenerlas también para los niños, para ellos supone un cambio radical no poder jugar, no tener una vida de niños. Les afecta, les ha afectado y les va a afectar durante mucho tiempo”, lamentó.

“Por eso debemos plantearnos hasta cuándo y qué punto seguir obligando a tomar esas medidas y si tenemos un arma terapéutica de protección si nos plantearemos utilizarla”, concluyó.

También participó en el programa el director del centro de Recursos Educativos de la ONCE en Madrid, Germán Moya, que matizó que aunque “a lo mejor no hay tanta prisa” en vacunar a la población infantil en general, sí que habría que planteárselo para colectivos como el de los niños con discapacidad como los que atiende su centro, algunos de los cuales tienen otras patologías.

“Es un colectivo complejo”, al que se le ha “privado de una infancia más normalizada, de jugar como en la prepandemia”. “No hemos de tener miedo, debemos atender ya a los niños para no privarles de esa normalidad”, pidió.

Rafael Ferrando, padre de una niña que ha participado en el ensayo de Pfizer en el Hospital 12 de Octubre, reconoció que en su casa son muy “provacunas”, declaración que aumentó al participar en la investigación tras ser informados pormenorizadamente del proceso.

“Salimos súperconvencidos”, dijo, tras explicar que en casa vivían una situación de alto riesgo ante la pandemia tras haber superado él una Gripe A previa a la llegada de la Covid-19 y otra enfermedad grave de su mujer. “La niña lo ha llevado bastante mal”, reconoció. Por eso, para Ferrando y los suyos, cuando llegó el primer pinchazo del ensayo lo vivieron “como una fiesta”.

(SERVIMEDIA)

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