Médicos del Mundo denuncia que los migrantes atendidos en Melilla y Canarias “enferman” por “las nefastas condiciones” de los centros

Ataques de ansiedad, insomnio, vómitos, brotes de sarna, hongos y sabañones son algunas de las patologías que los migrantes atendidos en los centros de acogida de Melilla y Canarias sufren a causa de las “nefastas” condiciones sanitarias de estos lugares, según el informe publicado este martes por Médicos del Mundo, que incide también en la mala salud mental de las personas que allí viven.

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Menores agrupados por los militares a su llegada a Ceuta, 18 de mayo de 2021 Jon Nazca / Reuters

Según sus resultados, “muchos sufren ataques de ansiedad, se autolesionan o consumen psicotrópicos para paliar su malestar“. Junto a este trabajo, Médicos del Mundo presenta hoy el documental ‘La salud naufraga en la frontera sur’, con testimonios de varias personas que han participado en la investigación.

A su juicio, el tipo de acogida que ofrece la administración “enferma a las personas migrantes”, que se ven forzadas a elegir entre “centros sucios y hacinados o vivir en la calle”.

El trabajo denuncia que “la mayoría de los centros habilitados para responder a las emergencias humanitarias son insalubres, ofrecen una alimentación inadecuada y presentan una ocupación que supera su capacidad prevista”, lo que impide cumplir con las recomendaciones del Ministerio de Sanidad para el conjunto de la población residente en España. Indica que escasea también el acceso a agua potable, a las duchas y a los inodoros.

MELILLA

Mención aparte merecen las instalaciones del V Pino en Melilla, habilitadas durante lo peor de la pandemia. Contaban con tres retretes y una ducha para más de 200 personas, que tampoco se limpiaban de forma adecuada. A causa de las deficiencias en el saneamiento, las aguas fecales llegaban a las carpas donde dormían las personas. Para Médicos del Mundo, Todo ello “generó un riesgo altísimo de salud pública” y ”superó con mucho lo humanamente tolerable”.

Apuntó que como consecuencia de estas malas condiciones, en varios de estos centros se declararon brotes de Covid-19, que obligaron a cribados masivos.

Por otro lado, Médicos del Mundo alertó del “crítico estado de salud mental” que muchos de estos migrantes arrastran. Cargan con el sufrimiento de abandonar sus orígenes y con la dureza del viaje, y a ello se suman “la falta de información y de expectativas, y el miedo a ser repatriados y el temor a un nuevo fracaso”.

El hacinamiento provoca por otro lado que muchos no duerman bien por la noche, lo que genera problemas de insomnio y aumenta su ansiedad.

Los centros tampoco ofrecen actividades de esparcimiento o de integración, prosiguió, por lo que los migrantes “rumian y rumian sus pensamientos durante todo el día”. Finalmente, faltan psicólogos y demás sanitarios para atender estos problemas en los centros, donde muchos presentan ataques de ansiedad, depresión e incluso intentos de suicidio. “Es difícil tratar peor a las personas y generarles más dolencias de lo que hacemos”, concluyó la presidenta de Médicos del Mundo, Nieves Turienzo.

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