¿Volveré a ser feliz alguna vez? Casaleiz Psicólogos Málaga

Todos buscamos la felicidad. Los que no quieren ser felices, especialmente los que piensan que esta es una meta inalcanzable. A menudo nos preguntamos “¿seré feliz alguna vez?” , “¿Volveré a ser feliz alguna vez”?

Son preguntas que todos nos hemos hecho, al menos una vez en la vida.

Pero quizás no exista una respuesta a estas preguntas o quizás no la haya, al menos hasta que nos preguntemos qué nos hace realmente felices y qué es, por tanto, la felicidad para nosotros.

Empecemos por esto: ¿Qué es la “felicidad”?

Ciertamente podemos decir que la felicidad es un estado de ánimo y ya podemos deducir de ello que se trata de un concepto totalmente subjetivo. Por eso encontramos en la filosofía, y no solo, distintas definiciones de felicidad.

Nosotros mismos asociamos la felicidad con varios factores.

Por ejemplo, hay quienes lo asocian con su capacidad para lograrlo, hay quienes lo asocian con el bienestar material, hay quienes lo asocian con un objetivo por alcanzar o ya logrado, que puede afectar a diferentes áreas o áreas.

Aún así, varios estudios parecen confirmar que ser rico no significa necesariamente ser feliz.

Entonces, ¿Qué lleva a ser feliz?

Tratemos de entender qué piensa la psicología al respecto.

Ser feliz: ¿Qué piensa la psicología?

La psicología, cuando se trata de la felicidad, se centra en las relaciones y la calidad de estas.

Por tanto, independientemente del dinero y los bienes materiales, nuestra felicidad dependería de nuestra vida social y de la calidad de las relaciones que tengamos con los demás. No solo eso, en el centro también estaría la presencia de otros ingredientes, como la gratitud, la generosidad y el perdón.

A quienes hoy se les pregunta “Volveré a ser feliz”, podríamos responder que todo depende mucho de su propia visión de las cosas, de sus relaciones y de la calidad de estas últimas.

Pero mucho también depende de la capacidad de uno para estar agradecido en la vida por lo que tenemos y de la capacidad de saber perdonar.

¿Cómo se puede encontrar la felicidad?

Definitivamente comenzando a acercarse a alguien, sin necesariamente tener algo a cambio.
“Dar” a alguien y hacerlos felices también nos hace felices a nosotros.

Estar agradecido: esto también significa ser feliz, porque en cierto sentido esto significa dar algo a alguien, por haber recibido.

El psicólogo Robert Emmons afirma que “una persona agradecida es una persona que se inclina a reaccionar ante la bondad de los demás de una manera benevolente y receptiva ya devolver la bondad cuando surgen las oportunidades”.

Para ser felices hay que poder perdonar, porque el perdón no es más que un regalo que decidimos dar a los demás, pero no solo a los demás: este es un regalo que también nos damos a nosotros mismos. De hecho, el perdón significa hacer las paces con uno mismo y para poder hacerlo obviamente se necesita tiempo, perseverancia y fuerza.

De hecho, el perdón no es una debilidad, como pensamos la mayoría de nosotros.

Pero, ¿cómo podemos hacer para encontrar dentro de nosotros la fuerza para perdonar o para agradecer? ¿Cómo podemos tener una visión menos realista de la felicidad?

Primero debemos pensar en nuestro presente y evitar pensar en la felicidad como algo que está por llegar, pero algo que ya tenemos y que debemos aprender a disfrutar.

Así que comencemos a apreciar las pequeñas cosas que ya tenemos y dediquemos nuestro tiempo a nuestras amistades y pasatiempos. Aprendemos a ponernos a disposición de los demás también a través del voluntariado: esto significa cultivar el amor alrededor y dentro de nosotros.

También debemos desarrollar nuestra autoeficacia, que es la capacidad de ser dueños de nuestra vida, poniéndonos a prueba, experimentando nosotros mismos y lo que podemos hacer: esto nos permite exponernos a probables fracasos, pero también a probables éxitos.

Pero si no nos cuestionamos a nosotros mismos, ¿cómo podemos saberlo?

Y luego, debemos tener en cuenta que incluso los fracasos pueden ayudarnos a entender qué salió mal y qué podemos hacer para tener nuevos resultados: en definitiva, aprendemos a ver el fracaso como una lección o un mensaje que quiere que entendamos cómo pudimos. actuar.

Incluso observando a los demás podemos entrenar nuestra autoeficacia: otros en cierto sentido pueden actuar como modelos, enseñándonos estrategias útiles para actuar.

Como hemos visto hasta ahora, la felicidad presupone varios ingredientes: gratitud, generosidad, capacidad de perdonar, capacidad de actuar.

Para ser felices debemos saber estar agradecidos y ser capaces de actuar en el contexto en el que estamos inmersos.

La felicidad, por tanto, no debe buscarse fuera, sino dentro de nosotros.

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