Evolución o involución. Antiguo Egipto versus actualidad

0

En el Antiguo Egipto la economía se basaba en el desbordamiento del Nilo que se producía tras la época de las lluvias. El limo de sus orillas  es la tierra más fértil de nuestro querido planeta Tierra, como me explicó detalladamente un ingeniero agrónomo, compañero de viaje en una de mis travesías por el Nilo. Esta es la única tierra que permite cuatro cultivos simultáneos.

He viajado tres veces a Egipto, para estudiar, investigar y disfrutar de su milenaria civilización. En verdad, me fascina e hipnotiza. Además de la información ortodoxa al respecto también he profundizado en la heterodoxa, buscando comprender lo incomprensible. Muchas cosas he visto allí que no tienen explicación racional…

Actualmente vivimos una situación en España que me hace añorar el Antiguo Egipto, la tierra de los faraones. Las comparaciones siempre son odiosas pero en este caso, aun más.

Cuando había sequía, lo que ocurría de vez en cuando, como en todas las épocas, el Nilo no se desbordaba, no había cosechas y, si los faraones no hubieran gobernado adecuadamente, se produciría hambruna. Pero no era así, porque, grandes gestores, en las épocas de bonanza, guardaban lo suficiente para mantener siempre llenos sus graneros, preparados para las épocas cíclicas de sequía. Abrían los graneros reales (famosos y tan abundantes que en época romana se consideraba a la provincia de Egipto «el granero de Roma») para que el pueblo tomara lo que necesitara y, obviamente, quedaban exonerados de pagar impuestos, para ayudar a sobrellevar la crisis.

Han pasado miles de años y nuestros políticos todavía no se han enterado de que en las épocas de bonanza hay que guardar para poder resistir en los momentos de vacas flacas, que, igual que los anteriores, son cíclicos. Además de no guardar recursos, en vez de exonerarnos de impuestos como en el Antiguo Egipto cuando llega el momento cíclico de crisis, a nosotros nos los suben. Para mí es incomprensible. Pero, aún hay más, se suben el sueldo el año próximo y están renovando los coches oficiales, lo que supone un gasto de más de cien millones de euros para las arcas públicas, solo por este último concepto.

Por todo lo anterior, me pregunto y os pregunto, queridos lectores, ¿evolucionamos o involucionamos?

Según lo que he leído en la prensa, España es el único país que ha subido los impuestos. Yo creía que iban a quitar el IVA y, en su lugar, suben del 10 al 21 %. Dicen que solo los suben a los ricos, pero ¿los pobres no toman refrescos?

Bueno, no quiero extenderme, deseaba compartir estos pensamientos, en la creencia de que se puede mejorar, sin lugar a dudas, pero hace falta tener otra forma de percibir la realidad. A mi modo de ver, la economía del país no es muy distinta de la doméstica. De los ingresos, se retira un 20 % para ahorrar, y se gasta «adecuadamente» el 80 % restante. Y no se cobran impuestos en época de crisis, para ayudar al pueblo a remontarla.

Los servidores del pueblo han de hacerlo «vocacionalmente». Ahora parece que su única vocación es la nómina, unida a las gratificaciones…

Si tanto amáis al país y al pueblo, en vez de subir los impuestos para aumentar vuestras retribuciones, no cobréis los salarios hasta que se supere la crisis y remontemos: ¿a ver cuántos quedáis?

Todo lo que tiene un principio tiene un final. La pandemia tuvo un principio y tendrá un final.

¡Ánimo! ¡Los españoles lo superamos todo!

página de Facebook