Principales Fobias y como salir de ellas. Casaleiz Psicólogo Málaga.

Fobias: cuál es la mejor manera de salir de ella

¿Nos hemos preguntado alguna vez de qué tenemos miedo? Bueno, tratemos de pensarlo, aunque sea por un solo minuto y nos daremos cuenta de lo asombrados que estaremos por lo que notaremos. Algunos serán miedos más que miedos, por ejemplo el miedo a no agradar al otro, otros conocerán fobias, como el miedo a las alturas, a estar encerrado en una habitación, a las arañas … otros serán miedos reales, como encontrarse a uno mismo. en un incendio, ser atacado en la oscuridad y así sucesivamente.

Muy a menudo las fobias se confunden con el miedo: veamos por qué.

¿Fobia o miedo?

Habitualmente la fobia se confunde con miedo y viceversa: si pensamos en ello, de hecho, incluso en la definición de fobia se indica el miedo a un objeto concreto o una situación concreta. Sin embargo, tienen importantes diferencias en cuanto al rasgo psíquico de la persona.

El miedo es una de las emociones primarias, gracias a la cual reconocemos un peligro o una amenaza: es adaptativo porque una vez reconocido el peligro es posible afrontarlo o evitarlo y esto favorece la supervivencia.

La fobia se genera por una situación particular e implica la activación del estado de ansiedad de una persona. No existe un peligro real, como en el miedo, pero existe un peligro hipotético creado por la mente. Además de la reacción de miedo, hay una forma ansiosa importante que se desarrolla en situaciones distantes y en situaciones específicas. En todos los demás casos, el sujeto presenta un estado normal.

¿Cuáles son las principales fobias?

Agorafobia: el miedo a los espacios abiertos. La persona tiene miedo de encontrarse en un lugar del que no pueda escapar ni recibir ayuda. Las situaciones típicas son como hacer cola en un supermercado o estar entre una multitud en una plaza.
Aracnofobia: el miedo a las arañas. La persona, ante este tipo de insecto, puede tener verdaderos ataques de pánico. Es una fobia muy extendida y antigua que probablemente se remonta a tiempos prehistóricos cuando los primeros homínidos temían las picaduras de arañas.
Claustrofobia: el miedo a los espacios cerrados. La persona tiene miedo de encontrarse en un lugar tan pequeño y estrecho que despierte una sensación de asfixia. Los lugares típicos son ascensores, aviones (aerofobia) y habitaciones muy pequeñas.
Coulrofobia: el miedo a los payasos. La persona teme al payaso, a pesar de ser considerado un personaje simpático. Su miedo lo da el maquillaje, la ropa y la peluca: todo tremendamente asqueroso y excesivo, una auténtica máscara que esconde quién está detrás. Está vinculado al miedo a los muñecos y títeres (pediofobia), objetos inanimados que cobran vida.
Hemofobia: miedo a la sangre. La persona siente repulsión al ver su propia sangre y la sangre de los demás. Además, la repulsión se expande a otras herramientas o lugares como jeringas y hospitales.

¿Cómo salir de una fobia?

La aparición de una fobia tiene varios modos de manifestación y manejo: para algunos puede manifestarse de forma leve, para otros de formas más graves de manera que comprometa su normal funcionamiento personal, social y laboral.

En ambos casos, es bueno tener en cuenta la posibilidad de poder salir de él gracias a técnicas cognitivo-conductuales destinadas a mejorar el bienestar psicofísico de la persona. Una de las técnicas que ha demostrado ser muy eficaz es la desensibilización sistemática.

Poco a poco y codo con codo, el sujeto es sometido al estímulo fóbico de tal forma que desarrolla la familiaridad para poder soportar su presencia. Poco a poco, la persona podrá manejar su estado frente a él sin que la ansiedad y el miedo irracional lo invadan por completo. Esta modalidad se recomienda en cuadros clínicos graves y en presencia de otros rasgos psíquicos relacionados.

Para los casos más leves, sin embargo, aquí hay algunas pautas:

¿Qué desencadena su presencia en mi estado de ánimo?
¿Cómo reacciono?
¿Qué desencadena su pensamiento en su estado de ánimo?
¿Cómo reacciono a su pensamiento?

Como podemos ver en estas preguntas, la persona fóbica debe ser consciente de qué desencadena la ansiedad al identificar el objeto fóbico: ¿tenemos miedo a los insectos? ¿Nos hemos preguntado alguna vez cuáles específicamente?

Si profundizamos, nos daremos cuenta de que hay multitud de especies que nunca hubiéramos imaginado.

Tras la identificación de las fobias, continuamos con el análisis de las emociones sentidas y las reacciones, tanto en presencia del objeto como de su pensamiento: este análisis permite tener un mayor control del miedo que, paulatinamente, no será totalmente irracional. , ya que conociéndolo, será más manejable.

En cualquier caso, te sugerimos nos contactes si has experimentado alguna fobia, te asesoramos y orientamos en todo lo que necesites.

 

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