Cae en Málaga una banda de proxenetas que explotaba a mujeres

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La Policía Nacional ha desarticulado en Málaga una banda que explotaba sexualmente a mujeres en casas de citas con servicio a domicilio. El grupo delictivo estaba encabezado por un delincuente con amplio historial y que empleaba en la trama a su esposa, madre, hermanos, prima y tíos.

Según informó la Policía este viernes, en el marco de esta operación han sido detenidas 14 personas y han sido rescatadas 37 víctimas, la mayoría de ellas captadas en sus países de origen, sobre todo Colombia, e introducidas en España como supuestas turistas. Sin embargo, eran explotadas a cambio de saldar una deuda contraída por el viaje.

Las mujeres,que eran explotadas en condiciones infrahumanas, no solamente debían estar disponibles y localizables las 24 horas del día para el ejercicio de la prostitución, sino que además eran obligadas a consumir y ofrecer cocaína con la que también traficaban sus captores

Esta operación han sido intervenidos 250.000 euros en los cinco registros realizados, lo que supone una de las mayores aprehensiones de efectivo en España en investigaciones relacionadas con la explotación sexual en casas de citas.

MUJERES ENGAÑADAS

La investigación comenzó a mediados del año 2018, cuando se tuvo conocimiento de la existencia de un grupo dedicado a la explotación sexual de mujeres en varias casas de citas ubicadas en Málaga. Las pesquisas, en un primer momento, se centraron en ubicar los pisos usados por la red con fines de explotación sexual y detectar las posibles víctimas.

Fruto de las indagaciones, los agentes pudieron constatar cómo el grupo estaba liderado por un cabecilla con un amplio historial delictivo y, bajo su dirección, la red estaba organizada en niveles de responsabilidad. Así, varios miembros de su propia familia estaban implicados -esposa, madre, hermanos, prima y tíos del principal investigado- se dedicaban a la explotación de las casas de citas.

A su vez, en un escalón inferior estaban los encargados o ‘mamis’, dedicados al control directo de las mujeres explotadas y del buen funcionamiento del negocio. Finalmente, en la base del grupo se situaban los conductores, encargados de trasladar a las meretrices a servicios a domicilio y otras tareas.

Según la investigación, muchas de las víctimas eran jóvenes de pequeñas localidades de Colombia provenientes de familias en una situación socioeconómica precaria. La mayoría de ellas habían sido captadas en sus países de procedencia e introducidas en España como supuestas turistas para luego, una vez en nuestro país, ser explotadas en diferentes inmuebles ubicados en Málaga en unas condiciones de trabajo penosas y con jornadas maratonianas.

Además debían permanecer en las casas al menos durante tres meses, con el objeto de hacer frente a una deuda contraída con la red por los gastos generados al traerlas hasta España. De esta manera, a su llegada a los pisos, las jornadas de trabajo se prolongaban durante todo el día, teniendo que atender a los clientes en todo tipo de servicios -incluso en contra de su voluntad-, ya que si no los realizaban, no obtendrían ingresos suficientes para satisfacer la deuda generada con la organización criminal.

(SERVIMEDIA)