El Fracaso del Ingreso Mínimo Vital

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El Ingreso Mínimo Vital no está llegando a las personas que lo necesitan con urgencia, así lo denuncia la Asociación Víctimas del Paro.

Según datos proporcionados por el Ministerio de Inclusión, Migraciones y Servicios Sociales a raíz de una petición de información de esta asociación, hasta el 7 de agosto solo se habían aprobado 3.966 solicitudes para este subsidio, además de las 74.100 que se dieron de oficio el 26 de junio.

Esta cifra habría aumentado hasta el 17 de agosto hasta las 6.000 solicitudes aprobadas de las 750.000 presentadas. La creación de esta ayuda se aceleró por la crítica situación ocasionada durante la pandemia y tiene como propósito ayudar a 850.000 hogares, unas 2,3 millones de personas. Sin embargo, pese a la premura inicial, la Seguridad Social reconoció esta semana que apenas ha analizado 143.000 solicitudes, lo que deja de momento en el cajón cuatro de cada cinco peticiones del Ingreso Mínimo Vital. En cuanto a la cantidad que recibirán los solicitantes, incluida la nómina de septiembre, habrá desembolsado 120 millones de euros en tres meses. Esto supone una media de unos 500 euros al mes por familia.

A la lenta gestión se suman los fallos de base en los requisitos del IMV, denuncia Joaquín García, presidente de la Asociación Víctimas del Paro: “En lugar de ayudar, la Seguridad Social pone trabas y requisitos para excluir”.

Para Lola, el problema con el empadronamiento es uno de los principales. Numerosos solicitantes han tenido que abandonar sus casas de alquiler y están siendo acogidos temporalmente en casas de familiares o conocidos. Tanto si siguen empadronados en su anterior vivienda como si lo hacen en la actual, en la mayoría de los casos se les deniega el IMV ya que los integrantes del hogar sobrepasan por muy poco el límite de ingresos.

La Asociación Víctimas del Paro tampoco le encuentra sentido a que, para acceder a la ayuda, solo se tengan en cuenta los ingresos de 2019, en lugar de los de los últimos meses, cuando la crisis económica ocasionada por la Covid-19 se ha hecho notar. Esta y otras propuestas de cambio han sido enviadas al Gobierno por la asociación mientras los gritos de socorro aumentan de decibelios.

“Es una medida de ingeniería social que se hace en los despachos y no tiene nada que ver con la realidad”, explica, Conrado Giménez, presidente de la Fundación Madrina. Y mientras el IMV no termina de cuajar, crece el número de “nuevos pobres”, así los cataloga Fundación Madrina. Este nuevo nicho de solicitantes del IMV tiene su origen en familias que vivían bien, se podía ir de vacaciones y que con la crisis actual se han quedado paradas, o no han cobrado el ERTE o la ayuda a las empleadas del hogar. “Es dantesco”, alerta.

Además, si intentan resolver sus dudas llamando a la Seguridad Social no reciben respuesta. Los teléfonos están totalmente colapsados y encima pueden ocasionarle sobrecostes en su factura, tal y como le ocurrió a Inma. Un testimonio tras otro demuestran que los intentos del Ministerio de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones por agilizar el proceso no están dando sus frutos. Precisamente, el ministerio dirigido por José Luis Escrivá, subcontrató la gestión del Ingreso Mínimo Vital a Tragsatec, filial de la empresa pública Tragsa, quien contrató a 500 personas para ayudar con las tareas de tramitación. Este refuerzo externo destinado a suplir la falta de personal en el departamento tuvo un coste de 7,6 millones de euros.

Las ayudas de ONG, parroquias y familiares, son lo único que les queda a muchos.

Jorge ha vuelto a vivir en casa de su madre con su hermana y el hijo de ésta a sus 49 años. La situación en casa no es boyante y encontrar trabajo de lo suyo (montador industrial) le resulta imposible debido a la crítica situación que vive el sector. Como tantos solicitó el IMV, pero desde el 26 de junio no ha recibido “noticia ninguna”. Su esperanza cada vez es menor y cuenta como a su alrededor cada vez más familias se están viendo en la calle: “El 8 de septiembre echarán a unos conocidos”. Pese a que las ONG intentan proveerles al menos con comida, el hambre comienza a entrar en escena: “Te dan legumbres, arroz y leche. No les puedes puedes pedir más, pero cómo le dices a un niño que no le puedes dar carne, pescado o una fruta”. Desde Fundación Madrina lo constatan. “La gente está desayunando agua y pan porque no nos queda leche para darles. Necesitamos donaciones urgentes”, reclaman.

Con la implantación de una renta básica universal, incondicional y suficiente no estaría pasando esto.

Solicitamos una renta básica a través de una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) para implantar la renta básica universal e incondicional (RBUI) para todas las personas residentes en la Unión Europea, ha sido aceptada por la Comisión Europea el pasado viernes 15 de mayo de 2020.

Una Iniciativa Ciudadana Europea,  es una especie de iniciativa legislativa popular que se lleva al Parlamento Europeo para su discusión y posible aprobación.

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