La compra de una vivienda es imposible para una persona joven desde hace más de una década

Antes de la crisis del coronavirus, una de cada cinco personas jóvenes con trabajo se encontraba en riesgo de pobreza y exclusión social, ya que suelen tener empleos caracterizados por la precariedad y la temporalidad.

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A finales de 2019, sólo el 18,7% de la juventud española se había emancipado.

Un joven que quiera comprar una casa financiando el 80% del precio de venta debería pagar una entrada de 4,1 veces su sueldo anual, según los datos publicados este martes por el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España con motivo del Día de la Juventud, que se celebra mañana 12 de agosto. Y es que la entrada en estas condiciones equivaldría a unos 47.104,8 euros.

Antes de la crisis del coronavirus, una de cada cinco personas jóvenes con trabajo se encontraba en riesgo de pobreza y exclusión social, ya que suelen tener empleos caracterizados por la precariedad y la temporalidad.

De las personas jóvenes que terminaron el año pasado con un empleo, un 55,4% lo hizo en puestos temporales y, sobre todo, en sectores donde el coronavirus ha destruido mucho empleo, como la hostelería o el turismo.

“La compra de una vivienda libre ha sido imposible para una persona joven desde hace más de una década”, explicaron desde el Consejo de la Juventud. Incluso los jóvenes más mayores, los de entre 30 y 34 años, tendrían que cobrar un 48,23% más para poder hacer frente a una casa en propiedad.

La opción del alquiler tampoco sería válida, ya que implicaría para la mayoría de los jóvenes de hasta 29 años dedicar un 90,7% de su salario. En Cataluña, Baleares y Madrid, el coste de acceso a una vivienda libre en alquiler superaría el 100% de sueldo; es decir, es materialmente imposible que los jóvenes de estas regiones se emancipen en solitario.

Ante la imposibilidad de comprar o alquilar una vivienda libre, las personas jóvenes que desean independizarse tienen tres opciones principales: retrasar la decisión para más adelante -la opción mayoritaria-, aspirar a participar en el proceso de adjudicación de una vivienda protegida -con poca oferta- o buscar alternativas fuera del mercado.

La única opción para los jóvenes con empleo es, según el informe del Observatorio de Emancipación, compartir piso. Esto costaría a cada joven una media de 287,45 (el alquiler medio de una habitación), es decir, un desembolso del 29,9% de su salario, cuando el porcentaje máximo de sus ingresos que una persona puede dedicar a la vivienda es un 30% para poder afrontar el resto de gastos.

Una vivienda entera de alquiler supondría para un trabajador joven el 44,3% de su salario, lo que resulta prácticamente imposible.

Y es que el precio de la vivienda en alquiler en España continúa con una considerable escalada que, de media, alcanza los 872 euros mensuales al cierre de 2019. El esfuerzo económico que conllevaría sufragar el precio de la vivienda de alquiler para una persona joven, ya tenga o no trabajo, y en solitario equivaldría al 90,7% de su salario neto.

Según el presidente del Consejo de la Juventud, Manuel Ramos, “muchas veces la realidad de las personas jóvenes pasa por debajo del radar de las medidas generales”. En este sentido, mencionó las medidas adoptadas durante la crisis del coronavirus y afeó que, en ocasiones, no llegan a los jóvenes.

“No puede acogerse a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) quien está en unas prácticas extracurriculares o incluso quien trabaja sin contrato. En un escenario, además, donde la búsqueda de empleo se complica, al igual que la posibilidad de tener una primera experiencia laboral”, indicó.

Asimismo, el CJE lamentó que muchos programas y ayudas a la compra o al alquiler de vivienda para jóvenes son “de facto inaccesibles para personas menores de 30 años”, ya que “incluyen requisitos como contratos fijos de trabajo o cierta permanencia”, algo inalcanzable para muchos jóvenes.
(prensaldia.com)