“El mundo se ha parado para los ingresos, pero para los gastos sigue igual”

0
  • Estado de desasosiego casi total en el sector del comercio minorista de los barrios, y negocios que siempre han estado al pie del cañón se desploman de la noche a la mañana 
  • Malaga Al Día habla con emprendedores y empresarios del mundo de la restauración, cafeterías, bares de copas, mercerías, joyerías, alimentación, belleza, trabajadoras del hogar e inmobiliarias que ven cómo su trabajo de décadas se puede disipar en pocas semanas
  • La mayoría de comerciantes no entienden como no se habilita ya una moratoria absoluta en pagos de hipotecas, préstamos y alquileres, se reducen al mínimo los gastos de suministros y se plantean fondos de compensación para situaciones extraordinarias como esta
  • Aún con despidos temporales, las pequeñas empresas tienen que seguir soportando gastos de 15.000 euros de media al mes, dejando de ingresar hasta 30.000. Todos coinciden en una reacción insultantemente tardía de las instituciones y unas medidas económicas nada claras y muy condicionadas

Antes de entrar en materia económica, social, fiscal o laboral de cada uno de los comercios de toda la vida de nuestros barrios, de esos empresarios que se dejan la piel y la familia día a día por darnos un servicio y sobrevivir; resaltar un ánimo de desasosiego general en las conversaciones, un respaldo mínimo y muy condicionado por parte de las instituciones, y un futuro incierto que se escapa entre los dedos mientras las soluciones llegan a cuentagotas, tarde y de forma oportunista.

La Solidaridad nace desde lo más hondo en muchos casos igualmente, cuando son los ciudadanos más sinceros y luchadores los que gestionan este tipo de problemas.

El sector de la restauración y las cafeterías fue el que más rápidamente notó la crisis. Ya que fue un cierre brusco, casi sin capacidad de reacción y que cortó la cultura de encuentro en este tipo de establecimiento que tenemos los malagueños. Desde los comercios que habituaron a sus barrios a los churros con chocolate desde primeras horas del alba; hasta los restaurantes más vanguardistas, con cocina variada y atractiva, pasando por los bares que abrían más de 12 horas al día con todo tipo de servicios o los negocios más tradicionales de nuestra cocina mediterránea y marinera. Todos se vieron abocados al cierre; resaltar primeramente que algunos ya tomaron la decisión antes del Estado de Alarma, por evitar acumulación de personas en pequeños espacios; y otros al adoptar rápidamente las medidas decretadas por el gobierno.

“Aquí se ha parado el mundo para ingresar, pero para pagar sigue todo igual. Aún contando con que he tenido que hacer un ERTE con mis trabajadores, yo tengo que afrontar unos gastos de 15.000 euros mensuales entre hipotecas, alquileres y gastos fijos que, durante un mes, se pueden soportar, pero más allá no”, comentó un responsable de tres establecimientos de cafetería en Málaga. Apesadumbrado también comentaba que los que siempre se habían caracterizado por ser buenos pagadores, por luchar con jornadas maratonianas en sus negocios, ahora iban a “fallar a su gente”.

La dinámica de los autónomos se basa en pagar, pagar y pagar, y siempre queda un remanente que es lo que te hace sobrevivir. Esta crisis no disminuye los gastos apenas, y todo dependerá de lo que dure, uno o dos meses se puede contener y avisando a ciertos acreedores que habrá retrasos en los pagos. “Si se aguanta reduciendo gastos, se volverá a la normalidad, si no habrá que empezar de cero”, comentó este gerente.

El cierre de los auténticos bares de tapas en los barrios, que congregaban a los vecinos para el aperitivo, es un síntoma de una sociedad que se está quedando vacía como sus calles. O aquellos emprendedores que apostaban por generar riqueza y mucho empleo, a partir de una cocina de vanguardia y que siempre llenaba su local, también se han visto abocados a los ERTEs y al cierre. Es el caso de Chopp Playamar Torremolinos, un restaurante que cuidaba mucho a sus clientes frente al mar, que “calcula unos 30.000 euros de pérdidas en un mes, habiendo suspendido a los trabajadores durante este tiempo, y cortado la relación laboral con los extras”, comenta Daniel Reyes, uno de sus responsables. La esperanza se centra ahora en volver con cierta normalidad en torno al mes de junio y con saldo negativo.

Un clásico también frente al mar, pero con más esencia marinera, como el Restaurante Gabi en el barrio de El Palo, también se ha visto derivado a un cierre y a un ERTE de su extensa plantilla, ya que siempre prestaba un servicio ágil y eficiente. Siendo empresa familiar, las penurias se viven ahora también en familia y transmiten mucha fuerza para afrontar, al menos, un verano que devuelva la vida a los paleños, malagueños y visitantes.

Relacionados también con la restauración; pero dedicados a la distribución alimentaria, y contando con permiso para atender al público, llama la atención que establecimientos como Pescados Hermanos Céspedes o la carnicería Rosalía, ambos también con esencia paleña, tomen posturas contrapuestas pero con el ánimo de salir de esta crisis cuanto antes. Pedro Céspedes, uno de los responsables de esta empresa familiar distribuidora de pescado y marisco decidió “cerrar los puestos y realizar un ERTE para volver con más fuerza y priorizar la salud de su familia. En estas crisis también se nota la previsión de los empresarios y lo importante que es tener ahorros para respaldar a los negocios familiares en estas situaciones tan excepcionales”.

De igual forma, aunque tengan autorización para abrir, se nota más que nunca la presión de los grandes supermercados e hipermercados, donde los consumidores concentran su compra; y dejan al pequeño negocio del barrio más ahogado aún.

“De ahí que haya que reinvertarse, ajustando horarios para concentrar los esfuerzos y el personal en las horas de mayor demanda, haciendo servicio a domicilio, lo cual nos está sorprendiendo y puede que sea una nueva línea para el futuro; preparando pedidos para recoger y dando prioridad a los productos que más se solicitan, como el pollo, el cerdo, el estofado o los avíos para guisos; y dejando de lado cosas más de lujo o las viandas para barbacoas, por ejemplo”, comenta Sergio Rodríguez, de la carnicería Rosalía.

 

OTROS NEGOCIOS TAMBIÉN NECESARIOS

Otros comercios de los que alimentan la vida del barrio y que, según los planes gubernamentales, no son de primera necesidad, también notan esta crisis y temen el futuro próximo por el brusco parón en su prestación de servicios. Es más, se sienten relegados igualmente, pero además padecen un olvido por no ser prioridad para ciudadanos ni administraciones. La mercería de Mónica Rueda, en la zona de la Gasolinera Las Chapas, teme “sobre todo el mes de abril, por ser el que se vislumbra de forma completa con este parón, tratando de tramitar ayudas; que sabemos que no son gran cosa y dando gracias por no tener que despedir a nadie aún. Aguantamos el tirón y esperamos que todo mejore pronto”.

Aún menos atención recibe un joyero que, sintiendo que puede tratar con bienes de cierto lujo, prestan un servicio con reliquias y recuerdos familiares que alegran cumpleaños, fiestas de amigos y fechas señaladas. Kiko Perles dirige una joyería y relojería, con taller propio, que ya cerró en la noche del viernes 13 de marzo, y “ni siquiera puede atender los envíos a domicilio y los trabajos pendientes de entregar”. Además, diversificando su líneas de negocio con otros socios, emprendió hace un par de años una sala de Escape Room que, siendo un local de ocio, también cerró de manera inmediata, dejando sin entretenimiento a mucha chavalería con esta afición creciente.

Este tipo de negocios también enlaza con lo duro que supone interrumpir una labor profesional o económica que estaba al alza, como el mercado inmobiliario. Con oficinas abocadas al cierre y muchos trabajadores fuera de juego en un momento de recuperación para el mercado de la vivienda, se ha frenado de forma abrupta su actividad. De hecho, ha habido varias firmas que han apostado en este último tiempo porque la vivienda cumpliera más que nunca su función de bien de primera necesidad, y aportar su granito de arena para que los precios no se dispararan.

Mención aparte merecen las peluquerías y centros de estética. Un sector que fue centro de la polémica, por permitirse su apertura en las primeras horas del Estado de Alarma, para que posteriormente se modificara su función en esta situación tan extraordinaria, con puntuales servicios a domicilio para personas dependientes, y que además tampoco se realizan a día de hoy por ser competencia de otro tipo de profesionales y ni siquiera poder cobrar por ellas. Dayanna Rivas (Dayanna New Style), una emprendedora que cumple gran parte del perfil del mundo de las peluquerías y centros de belleza, también nota este detenimiento de la actividad económica.

“A pesar de tener autorización al principio para trabajar, desde la Plataforma de Peluqueros Unidos de España se vio que no era factible por no respetarse las distancias de seguridad con los clientes y no contar con los medios adecuados; pidiendo desde primera hora que no se abriera al público ni se atendiera a domicilio, a pesar del perjuicio que eso nos causaba”. En materia económica, pues los problemas típicos del autónomo, asumir muchos gastos, sin ningún tipo de ingreso; teniendo en cuenta también que esos problemas se trasladan al hogar para afrontar hipotecas y demás costes. “Es curioso que yo para poder demorar mi hipoteca, tendría que cesar como autónomo; dándose entonces situaciones paradójicas en el que tendría que dejar de cotizar, para no tener ingresos, y así demostrar que puedo retrasar mis pagos”, continuó Dayanna.

Siendo una de las profesiones que más debate generó en este inicio de la crisis; también fue de las primeras que rápidamente se unió a la ola solidaria que caracteriza a los ciudadanos españoles de a pie con sus pequeños gestos. Se pusieron manos a la obra para fabricar mascarillas y cederlas a los trabajadores que están en la calle todos los días. 

Pero especial referencia en la dimensión solidaria de esta crisis merecen las trabajadoras del hogar o asistentas que dejan de lado, diariamente, a sus familias, para atender las necesidades de otros hogares. Son muchos los casos de mujeres que limpian y ayudan a personas mayores, dependientes y familias, a llevar mejor su día a día; y la mayoría han acordado con sus responsables que estas trabajadoras se queden en casa; no poniéndose en riesgo y cuidando a los suyos, incluso cobrando en la mayoría de los casos sin ir a trabajar, reduciendo jornada o realizando las tareas imprescindibles.

Una muestra que, independientemente del recorrido que tenga, supone un gesto simbólico de Solidaridad que dice mucho de cómo la Sociedad está asimilando este castigo al que se está viendo sometida.

Una Sociedad que tiene ahora mucho tiempo para pensar en cómo retomará su normalidad cuando acabe la crisis sanitaria, cómo remontará la economía por enésima vez tras las últimas quiebras financieras y de empleo, y en qué cuentas les pedirá a sus regidores; unos dirigentes que no han sido capaces ni de prever una crisis que tenían ante sus narices y que no han destinado ni una gota de aliento para proteger lo más valioso de una patria, el valor humano de sus conciudadanos.