La fachada y su importancia para mantener la vivienda en un buen estado de mantenimiento

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La fachada en la vivienda es un elemento imprescindible. Mantener el frente del edificio en buenas condiciones y con un buen mantenimiento es clave para asegurar en el largo plazo la habitabilidad y evitar el deterioro.

De manera periódica es importante realizar revisiones y, en caso de que se detecte algún signo de deterioro, por pequeño que sea, hay que dejarse asesorar por profesionales para solventar estos problemas.

La rehabilitación de fachadas para mejorar la habitabilidad en la vivienda

La rehabilitación de fachadas es la actividad que se dedica a reparar los daños que provoca el paso del tiempo, la exposición a la contaminación, el humo de los vehículos, el clima y otros factores externos.

Todas estas causas se traducen en daños a la fachada que afectan a la estética, la habitabilidad y la seguridad. Las fachadas son el primer elemento protector del edificio, son a los edificios como la piel en los humanos, el órgano que está expuesta de manera más directa a los factores externos.

Por esto, hay que vigilar su estado ya que si está en malas condiciones no solo se ve afectada la fachada u el aspecto estético del edificio, sino que provoca pérdidas de estanqueidad, calefacción, aparición de humedades, condensaciones y derrumbes.

Por norma general, el mantenimiento de la fachada debe realizarse con una periodicidad anual. Sin embargo, aquellas que dan a la calle están más expuestas que las de interiores, de ahí que haya vigilar con más cautela las exteriores.

Con respecto al precio por rehabilitación de la fachada, GTB Rehabilitaciones ofrece en su web información completa que permite calcular la tarifa que puede alcanzar esta inversión. Los trabajos de mantenimiento y mejora de las fachadas son inversiones, pues van encaminados a garantizar mejores condiciones de habitabilidad.

En España, un país que tiene un parque de viviendas muy envejecido y que vivió unos años de boom inmobiliario donde las calidades en la construcción no se cuidaron lo suficiente, esta tarea del mantenimiento de fachadas resulta imprescindible.

En hogares unifamiliares, la rehabilitación y mantenimiento de fachadas es una cuestión que incumbe a la economía familiar. En las comunidades de propietarios, lo más aconsejable es que sea la propia comunidad la que conserve un remanente, un presupuesto, para poder rehabilitar este elemento estructural de la vivienda, pues forma parte de las zonas comunes.

Rehabilitación frente a restauración

En estos temas, a menudo se confunden los términos de rehabilitación y restauración. La rehabilitación son trabajos de mantenimiento periódico que tienen por objetivo mejorar la habitabilidad y conservar el frente y la cubierta de un edificio en perfecto estado, arreglando o sustituyendo elementos estructurales dañados.

La restauración de fachadas incluye a todas aquellas obras que se realizan para recrear la fachada original con la mayor precisión posible. Habitualmente, las fachadas se restauran por petición del cliente, ya sea por su valor histórico o porque son edificios monumentales catalogados y existe obligatoriedad de devolver a su estado original estos elementos.

En las restauraciones, siempre que sea posible, es importante no modificar el aspecto estético del edificio ni sus materiales, en caso de que sea necesario realizar alguna sustitución o reparación.

¿Cómo mantener y rehabilitar edificios dañados?

El paso del tiempo y el desgaste propio de los edificios acumula daños y genera condiciones más inseguras para la habitabilidad de los edificios. Cuando las consecuencias de la falta de mantenimiento no son tan acusadas, lo que se produce es un empeoramiento del aspecto estético de las viviendas.

En cualquier caso, estas razones obligan a llevar un mantenimiento periódico que comienza siempre con un estudio profundo del estado de la fachada. Ahí deben comprobarse aspectos como la estructura, el estado de los materiales, el sistema eléctrico…

Dos de las causas más comunes que necesitan rehabilitación son las fisuras y la falda de transpiración de la fachada. Las fisuras provocan humedades por la filtración de agua mientras que la falta de transpiración tiene como consecuencia la aparición de fisuras debido a procesos de bufado de los revestimientos.

Una fórmula de evitar daños estructurales de este tipo, o al menos de estar cubierto ante ellos es contratar un buen seguro de casa. Los seguros de hogar que ofrece Fidelidade están adaptados a todo tipo de casuísticas y, entre ellas, destacan las relacionadas con daños en la fachada.

Las fachadas y las cubiertas no solo se rehabilitan para que sean más atractivas y obtengan un mayor valor estético, sino que lo más relevante es reparar zonas deterioradas ya que esto afecta a la calidad de vida de las personas que habitan el edificio.

Además, estas intervenciones revalorizan considerablemente el precio de las viviendas, lo que hace que sean más atractivas a la hora de vender o alquilar. En cuanto a cuestiones energéticas, los edificios con fachadas rehabilitadas y acondicionadas permiten a su vez un ahorro económico importante.