¡Feliz Navidad! Y a mis antiguos alumnos

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Un año más de felicitación. Y van cuatro. Para mis antiguos alumnos del colegio San José de Campillos. No podía Faltar. Es mucho lo que hay entre nosotros. Y sé que ellos piensan lo mismo. Ya me acerco a la Navidad definitiva con el ánimo, la esperanza y los recuerdos puestos en ellos. Y no olvido a las alumnas de La Milagrosa, sobre todo, a las que di un año clase, que, aunque no estén aquí incluidas , las recuerdo. ¡Vaya si las recuerdos! Simpáticas, graciosas y “picaronas” ellas. Ellos, más tímidos con ellas, aparentemente. ¡En aquellos tiempos! Dios, el Niño Jesús, con su ternura, reparta felicidad y alegría de las verdaderas en esta Navidad que, siendo cristiana, no deja de ser muy humana. Para eso ese Niño Dios, Jesús, se puso en nuestra piel, con todas sus consecuencias, siempre buenas.

Un año más, un pequeño milagro más. 88 años no es pequeño milagro. Una oportunidad más de felicitar a los que, siendo alumnos míos muy queridos, me enseñaron más a mi que yo a ellos por su heroicidad infantil y juvenil, que ya es heroicidad en el ambiente en que se educaron. Y hoy, por eso, son lo que son. Así que repito, hasta que Dios quiera, mi felicitación. ¡Cuánto me gustaría hacerlo uno por uno! Pero ya ni los reconocería y a mi quizás les resulte algo difícil reconocerme. Han pasado más de cincuenta años. “Quiero repetir las palabras de Jesús a sus discípulos, en la última cena, “mutatis mutandi” (que traduzcan los de latín, je,je…): “Dentro de poco ya no me veréis. Dentro de otro poco, me volveréis a ver. Porque os he dicho estas cosas vuestro corazón se llenó de tristeza, pero me volveréis a ver y vuestro corazón se llenará de alegría. Y nadie será capaz de quitaros vuestra alegría”. Esto mismo digo a mi familia. Alegría que ya comienza con la inmensa, cristiana y humana alegría que nos trae la Navidad y nos anuncia la definitiva a los “ hombres de buena voluntad”.

Repito este años, y perdón:

Voy a felicitar a las tres clases de alumnos que tuve. En Latín, Filosofía y, sobre todo, en Religión y otras asignaturas menos frecuentes:

1º.- ¡FELIZ NAVIDAD!, desde el sentido cristiano que la justifica y da sentido a la alegría con que se celebra, para aquellos que, a pesar de las pruebas y lucha que supone, hoy, ser cristiano de verdad, habéis conseguido mantener la fe como “católicos practicantes” de lo que me alegro infinito, como vuestro profesor que fui de Religión. Doble felicitación.

2º.- ¡FELIZ NAVIDAD!, con no menos deseo, a los que os di otras asignaturas y no sé si teníais o no fe. Ni sé, hoy, lo mismo. En el primer caso, os repito lo mismo que a los primeros. En el segundo, os deseo, también desde mi fe y afecto cordial, porque no recuerdo, y no miento, de tantos años de clase con ellos, más que respeto, obediencia, afecto y aprovechamiento de las clases. Quizás se me escape alguna rarísima excepción. Os deseo, claro que sí ¡FELIZ NAVIDAD!

3º.-  A los que en el duro camino que os haya tocado vivir, habéis perdido la fe, yo os pido, en nombre del interés y del amor que puse en vuestra enseñanza y educación que, al menos, no perdáis, por favor, la esperanza, ni dejéis que nada ni nadie os robe la bondad de vuestro corazón ni vuestra buena voluntad con las que podáis celebrar, a vuestro modo, la Navidad, porque para vosotros, especialmente, se dijo: “ ¡Paz a los hombres de buena voluntad!”.

¡FELIZ NAVIDAD y AÑO NUEVO! Para vuestra vida, todavía joven, o relativamente joven, con vuestros hijos y familia que habéis formado y a los que me gustaría contarles, personalmente, lo admirables que fuisteis. Os desea este “joven de ya 88 años, a quien, en parte, contagiasteis las ilusiones y fuerza de vuestra juventud, al admirar cómo llevabais y superasteis una de las pruebas más exigentes que se le puede pedir a un niño o a un joven.