La democracia española se tambalea

Por favor, en beneficio nuestro y del prójimo, opinemos, participemos y seamos parte de España, gran nación, un ejemplo histórico de grandes logros.

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Por: Rafael García Estévez

¿No os parece mucha coincidencia que después del largo proceso de los ERE la sentencia se haya dictado justo a los pocos días de conocerse el resultado de las elecciones generales de noviembre de 2019?

¿No os resulta extraño que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias hayan llegado al pacto del abrazo ahora y no antes, cuando las condiciones básicamente son las mismas? ¿Por qué no pagan ellos de su bolsillo los gastos de estas últimas elecciones, pues los españoles ya sabíamos lo que iba a ocurrir? No ha sido ninguna novedad.

Yo no creo en las casualidades…

Es obvio que la materialización de las ideas de soberanía popular y división de poderes que llevó a cabo Montesquieu no sirven para nuestra España actual.

¿Cómo puede existir una separación de poderes legislativo, ejecutivo y judicial cuando todos sus integrantes cobran su nómina del mismo titular: El Tesoro? Dice la sabiduría popular que quien paga manda.

Los ciudadanos tributamos como vasallos a su señor, hasta el borde de la confiscatoriedad y cuando pleiteamos contra la Administración Pública, o sea, el Estado, todo lo abonado se vuelve en contra ya que los mejores abogados son del Estado, debido fundamentalmente a sus condiciones laborales, que no nos podemos permitir los particulares, todo ello sufragado con nuestros tributos. ¿Veis algo más absurdo?

Como en los tiempos del servilismo, época en que las personas pertenecían a la tierra, así se sienten muchos españoles, siervos de este Estado cada vez más poderoso y ciudadanos más insignificantes cada día, donde en vez de ser los protagonistas no son más que pagadores y sufridores…

Ya lo dijo Platón, discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, a su vez este último de Alejandro Magno: «Desentenderse de la política supone ser gobernados por los peores hombres».

Por favor, en beneficio nuestro y del prójimo, opinemos, participemos y seamos parte de España, gran nación, un ejemplo histórico de grandes logros.

No sintamos desinterés dejando al vacío y a la mediocridad adueñarse de nuestro destino. Este es nuestro, hemos de crearlo nosotros y ha de comenzarse con el espíritu crítico, que es una de las señas de identidad de la especie humana, y, después, con la participación política.