El olivar y el sector agroalimentario: estratégicos para Más País Málaga

Más País se ha comprometido a llevar al Congreso las reivindicaciones del sector, estratégico para la economía de la comarca de Antequera, Córdoba y Jaén.

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La candidata número 5 al Congreso de los Diputados por Más País en Málaga, Encarna Páez Alba,  visitó ayer lunes las instalaciones de Dcoop en Antequera y mantuvo una reunión con Antonio Luque, Presidente y Gerente de la corporación cooperativista Dcoop.

Este grupo se encarga de la comercialización de más de 50 millones de litros de aceite de oliva -más que todo el aceite de Italia o Grecia- y  acoge directamente el trabajo de más de 75.000 familias.

En el encuentro se abordó la problemática de los aranceles impuestos por Estados Unidos a los productos españoles, el aceite entre ellos. Se trata de un veto indirecto al aceite envasado en España, pues el aceite a granel no está sometido al arancel del 25 %. Se ha evidenciado la deficiente negociación de la Unión Europea en general  y de España en particular que tras las amenazas del país americano no ha intentado llegar a acuerdos comerciales con USA, ya que España es país importador de productos americanos como los frutos secos, cacahuetes y otros. 

Así mismo se han intercambiado impresiones sobre una de las amenazas fundamentales del sector: los bajos precios que atenazan al sector y perjudican a los agricultores, fundamentalmente a los pequeños y medianos. Se ha adoptado por parte de la Unión Europea el mecanismo del almacenamiento privado, pero se ha convenido en que necesario articular sistemas más ágiles y autorregulados por el sector. Así mismo se ha planteado la reivindicación de la revisión de los precios de referencia y la urgencia de arbitrar mecanismos de amortiguación de precios. 

Se ha hablado de la necesidad de modernización de las explotaciones de olivar tradicional para que mantenga su competitividad pero orientado hacia la fijación de la población en el territorio. Existe una amenaza creciente del olivar intensivo de regadío patrocinado por fondos de inversión que, desde luego, no están preocupados por la economía agraria, sino por la especulación y el desmantelamiento del cultivo tradicional. Así mismo se han denunciado los fraudes de calidad que no viene cifrada por el panel de catas, que tiene un carácter subjetivo, sino por las mezclas que se realizan espuriamente con cártamo o aceite de orujo.