Más País para Málaga: una oportunidad ilusionante

Tenemos que recuperar ese espíritu de convivencia libre, en estos territorios de pensamientos diferentes, de costumbres e ideologías en ocasiones no afines, pero complementarias.

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Por: Inmaculada Gálvez. Abogada y activista. Número once como independiente por Más País/equo al Congreso de los Diputados.

Quienes me conocen saben que soy una abogada combativa, inconformista, activista,  e incluso una “vieja verde” por mi compromiso ecologista. Nunca he perdido la ilusión por dar la batalla, pero he desconfiado mucho de la política durante estos últimos veinte años y con este proyecto político he recuperado la esperanza. Y, como la esperanza se identifica con el color verde, aquí estoy, de nuevo.

Comencé en política con cuarenta años, como independiente en la lista del PSOE al Parlamento andaluz, para llevar a cabo el acuerdo con Los Verdes y con el convencimiento de que podría alcanzar un mundo mejor para mis hijas. Ahora que voy a cumplir sesenta, participo en Más País/equo porque quiero una ciudad, una provincia -mi Málaga-, una Andalucía y por supuesto una España, con ambiciones de universalidad, dentro de una Europa y de un planeta con verdadero compromiso ecológico. Y ahora lo hago por mis nietos.

Soy abogada en ejercicio, y para los que no me conocen, tan solo con buscar en internet, o incluso en la prensa del corazón y en series como Malaya y El Pionero, podréis conocer parte de mi trabajo profesional y de mi compromiso. 

Soy malagueña, me crié en el centro de Málaga, y gracias mi abuela y a su profesión supe desde muy pequeñita quienes eran Cayetano Bolívar y José Gálvez: médicos malagueños muy comprometidos con la gente, cada uno bajo una bandera diferente, pero rotas ambas, sin que aún mi generación haya sido capaz de remendar.

Sigo viviendo en pleno centro, por eso podría enumerar detalladamente todas y cada una de las transformaciones -o barbaridades- que se han hecho. Un buen ejemplo de cierta política municipal. Pero no estamos en las municipales, aunque por supuesto incidiremos en sus políticas ambientales mediante las reformas legislativas que sean necesarias en materia de régimen local.  Murieron árboles, el paisaje ahora son sombrillas, mesas y sillas. Eso sí: Picasso, el museo… menos mal.

Con la defensa a ultranza del paisaje por bandera, me veo obligada a recordar a José Luis Serrano, que también nació en Granada, pero que conocía la Alcazaba de Málaga mejor que ninguno de nosotros. Precisamente teníamos prevista una visita a la Alcazaba cuando esa “epidemia” -ocasionada en buena medida por cómo hemos envenenado la alimentación y el medio ambiente- nos lo arrebató. Nos dejó, para entretener su ausencia, numerosas monografías y artículos en los campos de la teoría general del derecho y del estado, del derecho ambiental y de la ecología política. Ha sido columnista y también autor de novela histórica, como La Alhambra de Salomón. En esta novela subraya la importancia que tuvo Málaga para el Reino de Granada, en la evolución de Al-Ándalus en el siglo XI, momento de esplendor cultural. 

Pues bien: tenemos que recuperar ese espíritu de convivencia libre en estos territorios de pensamientos diferentes, de costumbres e ideologías en ocasiones no afines pero complementarias.

El protagonista de la novela, Samuel Nagrela, aparte de dedicarse al comercio, fue educado en la ciencia de los griegos, el derecho musulmán, la Biblia, el Talmud o la jurisprudencia judía. Aprendía también la medicina hipocrática, el Corán o la caligrafía árabe. Corre el año 1013, y en calle Alcazabilla vivirá como rabino y droguero primero, y escribiente público de árabe después. En esta calle, establece su negocio de plantas medicinales. 

Entre malagueños y granadinos no existen fronteras. La historia -nuestra historia conjunta- lo constata tozudamente.

Por razones históricas y por muchas cosas más, con toda humildad, pero con todo mi orgullo y conciencia, avalo este proyecto político para Málaga que es Más País/Equo y que encabeza Carmen Lizárraga, quien por casualidad nació en Granada. 

Ya José Luis me comentó acerca de las capacidades intelectuales de Lizárraga, sus conocimientos e inteligencia, como también lo hizo de Íñigo Errejón, a quien he seguido desde el principio, llegando incluso a llevar a mi hija -que como tantos jóvenes ha tenido que buscarse el trabajo fuera de España- a un mitin que este dio y que le hizo llorar porque nadie le había hablado como lo hizo aquel político con aspecto de niño.

Casualidad, amor y esfuerzo. Y yo añadiría excelencia. Carmen es humana y empática, además de Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Granada y profesora en la misma institución. En el mundo académico ha adquirido experiencia como docente, investigadora y gestora, desde que comenzó a trabajar en él con tan sólo veintidós años. Ha sido profesora de Economía en distintos centros de la Universidad de Granada y en otras universidades, tanto en estudios de grado como de posgrado. 

Me consta, porque tengo compañeros abogados en la provincia de Málaga que han estudiado en Granada, que es una de esas profesoras que se recuerdan, no sólo por la formación y motivación, sino por su cercanía. 

Es perfecta conocedora de la realidad socioeconómica andaluza, centrándose en investigaciones sobre desarrollo sostenible y movilidad urbana. Y algo que les gustará a los malagueños: ha sido coordinadora de la Diplomatura en Turismo que impartimos aquí. 

Para nuestro orgullo como mujeres y como andaluzas, ha dirigido el máster de Cooperación al Desarrollo durante dos ediciones y ha liderado proyectos de investigación y cooperación al desarrollo, además de grupos de investigación y de trabajo. 

Su perfil profesional es también internacional, desarrollando distintas tareas docentes e investigadoras en países como Perú, Ecuador, Uruguay, Inglaterra o Francia, y esto le ha enriquecido notablemente, sobre todo, por las experiencias y conocimientos compartidos en otros lugares y con otras gentes.

Este es el perfil de la persona, la mujer, que encabeza la lista al Congreso de los Diputados por Málaga, la que representará los intereses de malagueños y malagueñas, de andaluces y andaluzas, y que defenderá un futuro más verde, más feminista y más justo para nuestra tierra.

Por eso doy mi apoyo a Carmen, por eso deposito mi confianza y, como decía al principio, mi ilusión en el proyecto de Más País Andalucía.