Afrontando la vuelta al cole con actitud Mindfulness

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Con el inicio del nuevo curso académico es habitual iniciar también nuevos compromisos y objetivos a alcanzar; pero no solo se crean nuevos, sino que se retoman aquellos antiguos que no se llegaron a poner en practica o que se abandonaron con el transcurrir del año. Septiembre es un mes en el que no faltan los buenos propósitos, “retomar el deporte”, “practicar esos hobbies que nunca se empiezan”, “crear hábitos de alimentación más saludables”, etc; pero pocas veces proponemos como metas el,”aprender a reconocer y regular emociones”, “tener más paciencia con nuestra familia y con nosotros mismos”, “desarrollar habilidades de comunicación más efectivas”, y así un largo etcétera.

Después de las vacaciones, la rutina y los elevados gastos que supone el inicio de un nuevo curso, los horarios hiper ajustados o la falta de tiempo y de organización, dificultan la consecución de los nuevos retos, cargando nuestros días de estrés y prisas.

Mindfulness y la vuelta al cole

Cualquier padre desea que sus hijos aprendan habilidades y recursos que les permitan adaptarse a su medio adecuadamente y que de esta manera sepan crear y mantener relaciones saludables tanto con ellos mismos como con las personas con las que están en continua interacción. Todos queremos que nuestros menores aprendan a contactar, regular y expresar emociones; que desarrollen habilidades como la escucha activa o la comunicación asertiva; que atiendan cuando se les habla y que sean coherentes con lo que quieren y hacen, pero, ¿qué estamos enseñándoles con nuestros actos? Una cosa es lo que decimos y otra lo que hacemos. Nos gustaría que tomasen consciencia de sus decisiones y que no se dejasen llevar por pensamientos negativos, pereza, frustración..; ¿les estamos dando ese ejemplo? ¿Los escuchamos atentamente o lo hacemos con una oreja y con la otra escuchamos nuestro discurso mental y todo lo que tenemos que hacer? ¿Les hablamos con serenidad y teniendo en cuenta sus dificultades y sus tiempos o lo hacemos con prisas y malos modos? Queremos que nuestros hijos se conviertan en algo diferente a nosotros aunque, inevitablemente, ellos integrarán nuestras acciones y no nuestros deseos.

El cultivo de la Atención Plena (Mindfulness)

Las personas saben que no es la sociedad la que se va a ajustar a sus expectativas sino que serán ellos los que han de ajustarse, en cada momento, a lo que ocurre para poder resolverlo. De esta manera, dependiendo de cómo decidamos lidiar con la realidad, en base a nuestras habilidades personales, estaremos dando a nuestros hijos un ejemplo u otro.

Las familias invierten dinero, tiempo y esfuerzo en dar a sus hijos una educación considerada como “no formal” por nuestro sistema educativo, la educación emocional; los apuntan a teatro, a clases de meditación y yoga, talleres sobre regulación emocional, hacen terapia.., pero, ¿qué se les enseña cuando llegan a casa?

Imaginemos una familia que está inmersa en un programa completo de pérdida de peso para uno de sus hijos con obesidad. El pequeño va al gimnasio, a un profesional en nutrición, visita a un psicoterapeuta, pero al llegar a casa por las noches, la cena es una pizza, Coca-Cola y helado de chocolate… Y así día tras día.

Se convierte en obligatorio dedicar una parte de ese tiempo, dinero y esfuerzo, del que se hablaba anteriormente, en uno mismo. Necesitamos llevar la mirada hacia dentro, parar, tomar consciencia de qué pasa ahora y aquí.

Educar a un niño no es solo transmitir conocimientos, necesitamos acompañarlos en su aprendizaje y a través de Mindfulness podemos ser sensibles a sus necesidades y a sus diversas formas de expresarlas, aprendiendo a poner límites saludables desde la práctica comprometida y convirtiendo el hogar en un templo seguro desde el que crecer en un acompañamiento y educación conscientes.

Mindfulness, o Atención Plena, es una consciencia presente, sin juicios y con una actitud de amabilidad hacia la experiencia. Es una filosofía, una actitud ante la vida. Cada vez se hacen más necesarios educadores, padres y madres conscientes que sirvan como modelos de referencia ante el ser y el estar frente a las situaciones adversas de la vida. Que puedan regularse y ofrecer el entorno adecuado para educar y acompañar desde la calma y la serenidad.

La práctica de la Atención Plena, no sólo favorece el desarrollo integral del niño sino que, a través de nuestro ejemplo en la práctica, enseñamos una nueva forma de relación con el mundo que vivimos.

¿Qué beneficios podemos encontrar en la práctica de Mindfulness?:

  • Disminuir el estrés y la ansiedad.

  • Fortalecer la atención y la concentración.

  • Reconocer y expresar emociones de manera regulada y equilibrada.

  • Disminuir la reactividad de nuestro propio comportamiento, potenciando la escucha activa y la comunicación asertiva.

  • Desarrollar la empatía, favoreciendo conductas prosociales.

  • Desarrollar la creatividad.

La practica diaria de Midfulness se convertirá en nuestra mejor aliada para construir una mirada interior que nos provea de recursos y habilidades de afrontamiento. Una ecología mental adecuada, limpiará aquellos sistemas mentales que no sirven y nos ayudará a crear una mente presente y resiliente, convirtiéndonos en el ejemplo que nuestros hijos necesitan para su evolución personal.