Pienso

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En ciertos momentos, he pensado que detrás de cada
noche, suele esconderse alguna que otra amenaza,
sobre todo si dejamos abierta la puerta o la ventana.
Recuerdo con agrado su inconfundible aroma al
llegar la mañana, y esas manos de amante perfecta
en justa unión del brillo de sus ojos…
Hace frío sin su presencia, mi alma, está compungida
por haberla estrujado sin apenas piedad.
Siento temor, al contemplar los reflejos procedentes
de las farolas de mi calle, ellas han decidido crucificar
la penumbra de la noche, sin ningún tipo de remilgo.