¿Cómo reconocer y prevenir el síndrome postvacional?

Se asemejan mucho a los de una depresión: estamos más irritables, nos cuesta más esfuerzo relacionarnos con los demás, nos sentimos desanimados....

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Con el mes de septiembre recién inaugurado muchas personas terminan sus vacaciones y comienzan a incorporarse a la rutina del trabajo, en muchas ocasiones este hecho puede provocar una pequeña depresión o síntomas de estado de ánimo bajo, es el denominado “síndrome postvacacional”

¿Por qué se produce el síndrome postvacional?

Lo que suele ocurrir es que se produce una descompensación entre las expectativas que se generan durante los meses previos a las vacaciones y la realidad que objetivamente se experimenta cuando llega el momento de acabar la época de descanso. Mientras estás planeando ese viaje o ese período de descanso existe una motivación al frente por la que el hecho de ir a trabajar se hace más llevadero, pero justo al terminarlo se produce ese “vacío” que de nuevo hay que volver a llenar poco a poco con el paso de las semanas o de  los meses.

Síntomas

Se asemejan mucho a los de una depresión: estamos más irritables, nos cuesta más esfuerzo relacionarnos con los demás, nos sentimos desanimados, apáticos, nerviosos, incluso nuestro sueño y/o apetito pueden verse alterados.

Tal y como indica la psicóloga de Málaga, María José Polo, de Psicólogos Málaga PsicoAbreu, estos síntomas suelen perdurar entre 7 y 15 días días, si observamos que se prolongan más allá de ese período María José Polo recomienda que lo más conveniente sería acudir a un psicólogo especialista para que nos ayude a atajar este problema y asegurarnos de descartar que haya otro de fondo de mayor peso.

Consejos para evitarlo

Regresa a casa de forma anticipada

Si viajas fuera de casa programa el regreso con unos días de antelación a la reincorporación del trabajo. De este modo se evita el estrés de tener que deshacer maletas, limpiar, ordenar , hacer la compra y todo lo que conlleva la vida normal en casa un día antes de volver al trabajo. Además, de esta forma tu mente se va adaptando de forma progresiva al contexto rutinario del hogar.

Normaliza la situación

Debemos entender que el  malestar  que se siente es totalmente normal y transitorio, hasta que logremos adaptarnos de nuevo a nuestras rutinas diarias. Unos días después habremos vuelto a tener un estado de ánimo positivo.

Establece nuevas metas

Plantea nuevos objetivos acorto plazo que generen motivación. Pensar en que aún queda un año para las próximas vacaciones nos genera frustración y desmotivación. Sin embargo, el fin del verano se hace más llevadero si planeas la próxima escapada de fin de semana o el siguiente evento con amigos al que te gustaría acudir.

Planifica tus primeros días de trabajo

No comienzas a centrarte en todas las cosas que tienes pendientes de hacer. Tómate primero el tiempo necesario para organizarte y ponerte al día, después prioriza lo más importante y comienza justo por este punto.

Realiza ejercicio físico

Está demostrado que realizar deporte de forma rutinaria repercute de forma positiva tanto física como psicológicamente para hacer frente al estrés y al estado de ánimo bajo. Si bien ya se practicaba de forma habitual, este es un buen momento para retomarlo o para comenzar a realizarlo.

Respeta las horas de descanso

En verano nuestros horarios son más flexibles, sobretodo al contar con más horas de sol, pero poco a poco se debe ir regulando la hora a la que nos vamos a la cama. Al principio es normal que suponga un esfuerzo extra, si es así sería pertinente realizar algunos ejercicios de relajación como la respiración abdominal o alguna meditación guiada para desconectar la mente y de esa forma, que el cuerpo también descanse.

Si tras seguir todas estas pautas los síntomas se mantienen en el tiempo quizás es el momento de consultar con un psicólogo especialista que te ayude a retomar la normalidad poco a poco.

 

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