El devenir de la nada o el abandono de la filosofía y otras ciencias

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Por Juan José García Montesinos

Tal vez, para evitar el devenir de la nada, algún día se quiera comprender que la Filosofía, la Gramática y las Matemáticas son ciencias básicas para el desarrollo integral de la persona. 

La estructuración de la mente humana, los procesos de formación del entendimiento y del pensamiento lógico, creo que se fundamentan en estas tres ciencias, iguales entre sí y que sólo se diferencian en el área del intelecto que se encargan de trabajar. 

La Filosofía, para comprender y elaborar los procesos analíticos del pensamiento, autopreguntándonos todo a ser posible e intentando comprender los fundamentos básicos de cualquier teoría o pensamiento actual, pasado o futuro; en definitiva, formándonos un espíritu crítico analítico y potenciando la capacidad de análisis lógico de cualquier actividad racional -o irracional- propia o de terceros. 

La Gramática, orbitando en torno a su madre el latín, para estructurar mentalmente los procesos expositivos de cuanto se pueda desear decir con respeto hacia los demás, procesos ligados con el preciso conocimiento del significado de las palabras que usamos, de su uso incardinado y como medio de entendimiento en la transmisión de ideas entre personas. 

Las Matemáticas, para estructurar mentalmente los procesos lógicos y relaciones cuantitativas de cuanto se desea exponer. Y no hablo de una matemática muy desarrollada al alcance de pocas mentes, sino de una matemática básica, estructurante de los procesos lógicos del pensamiento y muy en relación directa con su hermana la física. 

Tres ciencias poco cuidadas en lo básico, con la filosofía para algunos olvidada por estar “pasada de moda”, y cuya ausencia de formación en edades tempranas y posteriores sólo propicia que se sumerja la mente humana -y el comportamiento derivado de una falta de formación básica- en la tosquedad, el brutalismo y sus consecuencias, y ello a pasos agigantados y con resultados socialmente preocupantes. 

Una adecuada combinación y enseñanza de estas tres ciencias, creadoras de libertad y anuladoras racionales de torpes procesos de desdoro personal y social, junto con el estudio de la Historia, una vez ya analizada bajo el prisma de observación de las tres hermanas anteriores, es la base para formar una suficiente capacidad de análisis y la consecuente capacidad para alcanzar y vivir una libertad consciente del ser humano y de la sociedad. 

Sin embargo, nos encontramos: ¿Gramática?… casi olvidada, no interesa, de saber expresarse y de saber hablar puede resultar algún supuesto rebelde, no un ser pensante que pueda estructurar o sugerir nuevos procesos de una necesaria y pacífica relación social en un marco general de mayor igualdad; ¿Matemáticas?… sólo lo justo para comprender el debe y el haber, habitualmente el debe, no para aprehender los procesos económicos y analizar nuestra actividad como miembros de la sociedad; 

¿Filosofía?… no, por favor, vayamos a pensar y comprender multiplicidad de planteamientos, procesos sociales y sus circunstancias derivadas, vayamos a tener sensibilidad conceptual; mejor dejarla prácticamente fuera de los planes básicos de estudio, aprender a analizar y pensar puede resultar peligroso, y además… la mayeútica, la hermeneútica, el racionalismo, el empirismo y tantas otras teorías y procesos mentalmente estructurantes, no sirven para nada a criterio de mentes programadoras de nuestro desarrollo básico del intelecto. 

Mejor que todo ello, fomentar indiscriminadamente procesos sociales de anulación del alcance del conocimiento y de la capacidad pensante, procesos magnificantes del pensamiento mínimo y creadores de sistemáticas críticas vulgares, masivas y sin mayor fundamento, mucha televisión insustancial, y mejor aún si son programas hueros que faciliten el relax extremo de las neuronas… adelante con concursos sin sentido que puedan fomentar la cultura del pelotazo, no la cultura del conocimiento o del trabajo, la cultura de los derechos con olvido de las obligaciones, o, mejor aún, abusemos de impresentables programas sensibleros o pachangueros sin valor añadido, esterilizantes de valores, y todo ello, en ocasiones, con utilización de fondos públicos, hay que controlar la situación… erróneo supuesto. 

Y si esto se complementa en nuestros planes de estudio con una temprana especialización de la juventud -sin las bases generales expuestas- por medio de una supuesta formación y desarrollo en las nuevas pseudociencias de transmisión rápida y efectiva de la nada, perfecto, más agostos para las neuronas pensantes, el futuro supuestamente está garantizado, utilicemos sólo neuronas sin capacidad pensante: más automáticos jueguecitos violentos de guerras ficticias que van creando un clima de agresividad, más juegos de pasarse la pelota y triunfar, a ser posible con el mínimo esfuerzo, más individualismo y menos valores sociales, más del yo y poco o nada del nosotros, menos desarrollo del conocimiento y más cultura del pulgar acercadora a nuestros ancestros; en definitiva, más máquinas pensantes por nosotros y seres humanos boboutilizadores de las mismas, aplicaciones inútiles -salvo en su vertiente económica- de las reales nuevas ciencias informáticas. 

Así tenemos ya conseguido, con este tan trabajado como erróneo proceso de cultivo, el supuesto marco mental perfecto de somas sin fundamento, seres impensantes de lo básico, pero… no olvidemos que este marco tiene sus agujeros negros, tanta nada puede engendrar -y engendra- seres brutales y presas fáciles de terceros dirigidos por mentes, a su vez, anteriormente resultantes de la nada. 

Hasta que no nos enteremos personal, social y colectivamente de la imperiosa necesidad de cultivar el conocimiento y el espíritu con todas las ciencias creadoras de criterios fundados y de libertad individual y social, estamos lamentablemente condenados.