¿… como no puede ser de otra manera …?

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Por: Juan José García Montesinos

Asistimos impertérritos a la desmedida profusión de absurdas expresiones acuñadas y utilizadas hasta la saciedad con el único fin -creo- de ocupar espacios de verborrea paradialéctica de los que el observador sólo pueda sacar la impresión de una gran preparación cultural del verborreador (permítaseme la expresión).

Así, y va para el año, de aquí esta dedicatoria en su onomástica, nos encontramos -en cualquier situación- con la suma, terminante y absurdamente concluyente expresión: “… como no puede ser de otra manera”. Amigos de pensamientos disgregados, os sonará hasta el empacho.

La situación no se limita a la recurrente y preocupantemente habitual expresión política: … el partido opina esto como no puede ser de otra manera …, pues la mancha de aceite pseudocultural y pseudovisionario es irrefrenable, también se extiende a presentadores e invitados de programas de debate en televisión (… ahora le paso la palabra como no puede ser de otra manera … o … esto es así como no puede ser de otra manera …), a programas de cocina (… ahora meto esto en el horno como no puede ser de otra manera …), de las previsiones climatológicas (… en las fechas en que nos encontramos hace calor como no puede ser de otra manera …) y hasta en retransmisiones deportivas (… nuestro equipo va a ganar este partido como no puede ser de otra manera …).

Pues resulta, aún tan reiteradas locuciones, que todo, pero todo, sí puede ser de otra manera.

De hecho, un partido opina blanco sobre alguna cuestión, el opositor negro y un tercero gris, claro, medio u oscuro, y luego, tras el oportuno cóctel de ideas, parece ser que la cuestión debatida sí puede ser de otra e incluso de muchas otras maneras, el presentador cambia de opinión por la intensidad momentánea del debate y da la palabra a otro invitado, e incluso algún invitado matiza o se contradice respecto a su intervención anterior poniendo de manifiesto que incluso su propia opinión sí puede ser de otra manera, al final se pone el guiso al fuego y no al horno, llega una borrasca, se nubla y el tiempo baja unos grados hasta un cierto frescor impropio o va nuestro equipo deportivo y pierde el partido.

¿Qué no puede ser de otra manera? … un poquito de capacidad y respeto mental, o acabaremos oyendo: … dedico esta canción a mi prima Paqui como no puede ser de otra manera … o … me voy a preparar unos huevos fritos con patatas como no puede ser de otra manera.

Y como base y fundamento de lo dicho, un respeto a nuestra lengua, método de entendimiento comunitario. Si estos sénecas tan socialmente influyentes y representativos dijeran … como no debe ser de otra manera, pues bien, muy bien, es su criterio, pero ¿que no “puede” ser de otra manera? … así estamos condenados a no superar la mediocridad lingüística y cultural que nos invade.

No voy a decir que estoy harto de tanta sandez como no puede ser de otra manera, pues obviamente sí puede y debería ser de otra manera.