La Sociedad Económica de Amigos del País acoge la muestra ‘La Residencia de Estudiantes’

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Las salas de la Sociedad Económica del País en Málaga acogen desde este martes y hasta el 13 de junio la muestra ‘La Residencia de Estudiantes’.

La exposición recoge una panorámica de esta institución cultural en la Historia de España durante el primer tercio del siglo XX, reconocida internacionalmente como el primer centro cultural de la España de entreguerras.

Al acto de inauguración han asistido el presidente de la Institución Libre de Enseñanza, José García-Velasco; el representante de Fundación Unicaja, José Medina y el presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País, José María Ruiz Povedano.

Esta retrospectiva se sigue hasta el momento actual, cuando fue recuperada en 1986, a través de más de treinta paneles donde se recogen relatos, fotografías, testimonios de personalidades, entre otros, así como a través de varios vídeos sobre la Residencia de Estudiantes y la Residencia de Señoritas.

La Residencia abrió sus puertas en octubre de 1910, bajo la dirección del malagueño Alberto Jiménez Fraud, a quien la Sociedad Económica dedica un Ciclo de Conferencias, simultáneo a la Exposición, han recordado durante la presentación.

Asimismo, han precisado que esta institución fue inspirada por Francisco Giner de los Ríos y sus colaboradores en la Institución Libre de Enseñanza, una organización privada que perseguía la modernización de la sociedad española a través de la educación, la ciencia y la cultura, al mismo tiempo tutelada por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, presidida por Santiago Ramón y Cajal.

Desde sus inicios, la Residencia generó un ambiente propicio al trabajo, la creatividad y la búsqueda de la excelencia, de modo que las ciencias, el pensamiento, la música, las artes escénicas, la arquitectura, las artes plásticas y la poesía formaban parte de la vida cotidiana de la Residencia. Junto a cursos, conferencias o trabajos de laboratorio se organizan excursiones, visitas a museos, viajes a ciudades de interés artístico o la práctica de deportes, tanto en su grupo masculino como en su grupo femenino.

El presidente de la Institución Libre de Enseñanza ha incidido en que “la Residencia de Estudiantes supuso un proyecto de modernizador para la sociedad española del primer tercio del siglo XX”.

Maestros como Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Menéndez Pidal, Blas Cabrera, Eugenio d’Ors y, especialmente, los que fueron residentes durante muchos años: Ángel Llorca, Ricardo de Orueta y José Moreno Villa, orientaban a los residentes en un régimen informal de tutorías, similar al de las universidades anglosajonas.

Los laboratorios de la Residencia facilitaban a los estudiantes el acceso a la investigación de la mano de científicos destacados como Pío del Río-Hortega, Juan Negrín, Gonzalo Rodríguez Lafora o Antonio Madinaveitia. En ellos, por ejemplo, se formaron y trabajaron el futuro premio Nobel Severo Ochoa, el médico Francisco Grande Covián o los físicos Miguel Catalán y Salvador Velayos.

De igual modo, aún más conocido es el núcleo de artistas que se congregó en la Residencia, aglutinado por una figura singular como José Bello: Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel. Su obra posterior, y la de muchos de sus contemporáneos, lleva la marca de su convivencia durante aquellos años y del ambiente de ebullición creativa que la Residencia generó.

Por su parte, Ruiz Povedano ha recordado “el papel que la Institución Libre de Enseñanza tuvo en la renovación en la educación española, tanto en los conceptos como en la metodología, planteando asuntos tan importantes como la coeducación“.

También la Residencia fue pionera en fomentar el acceso de las mujeres a los estudios superiores. En 1915 comienza su actividad el grupo femenino, bajo la dirección de María de Maeztu. Fueron residentes destacadas de la Residencia de Señoritas Victoria Kent, Josefina Carabias o la científica Felisa Martín Bravo, y formaron parte de su profesorado María Goyri, María Zambrano o Maruja Mallo.

Desde 1986 la Residencia inicia una nueva etapa recuperando su nombre y su tradición. Desde entonces ha vuelto a ser un lugar de encuentro y de diálogo entre las ciencias y las artes, de reflexión crítica en torno a las corrientes de pensamiento y creación de la cultura contemporánea y de debate internacional vinculado a la creatividad y la innovación.