Los mayores estafadores de máquinas tragaperras de la historia

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Las máquinas tragaperras se han convertido en una de las bandas sonaras más características de los bares españoles. Un sonido incomparable que ha atraído a millones de jugadores a lo largo de la historia, que aprovechaban las horas de descanso para probar suerte en uno de los juegos de azar más populares del mundo.

Las slots cuentan con un funcionamiento muy sencillo, ya que el jugador introduce una moneda en la máquina y pulsa el botón para hacer girar un conjunto de carretes que contienen diversos símbolos. De esta forma, cada carrete se detiene aleatoriamente y si los tres carretes se paran en el mismo símbolo, el jugador gana el premio, que se calcula en función del símbolo que aparezca en la pantalla. El 21 de marzo de 2003, un informático obtuvo el premio más grande de la historia en el Hotel Casino Excalibur de Las Vegas, 39 millones de dólares.

La irrupción de Internet y las nuevas tecnologías ha modificado el funcionamiento original de las máquinas tragaperras, provocando también su traslado definitivo al ámbito digital. Desde su incorporación a la regulación del juego online en 2015, las slots se han situado como el segundo juego más popular de los casinos online. Unas máquinas tragaperras que no cuentan con los tradicionales tres carretes de las físicas, sino que en su lugar, los símbolos dependen de un software capaz de generar números aleatorios. De esta forma, el resultado final siempre depende de una serie de combinaciones que aparecen por cuestión de suerte. Los Generadores de Números Aleatorios (RNG) son el corazón de la industria del juego online, ya que estos algoritmos permiten que los casinos online sean lugares justos, honestos y divertidos. De esta forma, cada partida cuenta con el mismo porcentaje de premio para los jugadores.

Los casinos siempre intentan que la seguridad de las máquinas tragaperras esté siempre un paso por delante de los jugadores tramposos, que siempre están investigando y creando nuevas formas de estafar grandes cantidades de dinero a los establecimientos de juego. A pesar de las medidas de seguridad, los tramposos siempre encuentran un dispositivo o herramienta eficaz para contrarrestarlas. Un escenario en el que los casinos introducen nuevas medidas de seguridad y, de nuevo, los propios estafadores ajustan sus herramientas y conocimiento de nuevo. Si bien es cierto que las slots, especialmente las del ámbito digital como las tragaperras online de 888, cuentan con sistemas de seguridad cada vez más sofisticados, a lo largo de la historia ha habido herramientas eficaces que han vencido a los casinos.

La pata de mono de Tommy Glenn Carmichael

Las máquinas tragaperras actuales que funcionan con los Generadores de Números Aleatorios (RGN) están consideradas, en teoría, como invencibles para aquellos jugadores que intentan engañarlas para conseguir el máximo dinero posible en los casinos físicos de todo el mundo. Sin embargo, el sistema de seguridad de las slots más clásicas no fue tan eficaz contra una serie de métodos peliculares que utilizaron con éxitos auténticas leyendas del engaño como Tommy Glen Carmichael. En 1980, el estadounidense trabajaba en una tienda dedicada a la reparación de televisiones. Un día, su amigo Ray Ming se presentó en el negocio con su coche, en cuyo maletero tenía una pequeña máquina tragaperras y una herramienta conocida como top-bottom joint. Desde ese momento, Carmichael comenzó a utilizar esta pequeña articulación en los casinos de Las Vegas, pero acabó siendo detenido y condenado a cinco años de cárcel por este método de engaño.

Mientras Carmichael estaba en prisión, una empresa dedicada al sector de los juegos de azar lanzó al mercado una máquina tragaperras de video póker que contaba con microprocesadores y generadores de números aleatorios. Por este motivo, regresó a Las Vegas para comprar una de estas nuevas máquinas, la cual estuvo investigando durante un año y medio para desarrollar y producir un dispositivo que posteriormente se conoció como The Monkey Paw (pata de mono). Combinó cuerda de guitarra con una varita de metal, que luego introducía en el conducto de pago de la máquina hasta encontrar el interruptor del dispositivo de monedas, provocando que pagara unos 1.000 dólares cada hora. Años más tarde, Carmichael terminó trabajando para la Comisión de Juegos de Nevada desarrollando una herramienta que impedía que este tipo de dispositivos se pudieran insertar en las máquinas.

Dennis Nikrasch, uno de los mayores tramposos de la historia

Durante la década de los 90, las máquinas tragaperras evolucionaron tecnológicamente evitando que numerosos sistemas y herramientas anteriores pudieran ponerse en práctica. Un auténtico desafío tecnológico que aceptó Dennis Nikrasch, famoso por crear algunas de las estrategias de engaño más elaboradas de la historia de las slots, con las cuales consiguió 15 millones de dólares a lo largo de su vida. Los chips que controlaban las nuevas máquinas tragaperras eran totalmente desconocidos para Nikrasch, por lo que compró varias máquinas para investigarlas con la esperanza de encontrar algún agujero de seguridad a través del cual pudiera superar al sistema.  Tras semanas de investigación, descubrió que los pagos del mayor premio de la máquina estaban controlados mediante un chip, por lo que aprendió a reprogramar esos chips para manipular el resultado final de las partidas. Unos chips reprogramados que podía instalar en las máquinas tragaperras de cualquier casino.

El mayor problema para Nikrasch era encontrar la forma de evitar las cámaras de seguridad de los casinos, ya que tenía que cambiar el chip de la máquina tragaperras físicamente. Una tarea imposible de realizar para una única persona, por lo que decidió reunir un grupo de diez hombres y mujeres dispuestos a cometer una de las estafas más grandes de la historia de las máquinas tragaperras. Mientras el resto de los miembros del grupo bloqueaban las cámaras de seguridad, Nikrasch abría las máquinas tragaperras e instalaba los chips que le garantizaban los mayores premios en la siguiente partida. Después de estafar más de diez millones de dólares en diferentes casinos de Las Vegas, Nikrasch fue detenido por el FBI tras ser delatado por uno de los miembros de su grupo, debido a las discrepancias por la distribución del dinero conseguido en los casinos.