Cómo debe ser la alimentación de una mujer con embarazo de alto riesgo

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El embarazo de por sí exige que las mujeres mejoren sus hábitos alimenticios. No significa comer en mayores cantidades, sino con más nutrientes. Y cuando el embarazo es de alto riesgo, este asunto debe revisarse todavía con más precaución para evitar cualquier tipo de complicación.

Cuando una mujer tiene un embarazo de alto riesgo, su objetivo principal es llegar a feliz término y poder disfrutar de su bebé. Para ello, los médicos especialistas recomendarán ciertos cuidados que deben seguirse de forma estricta, con el fin de evitar alteraciones mayores. Uno de los principales es la alimentación.

La nutrición durante el proceso de gestación va encaminada a tres áreas principales: cubrir las necesidades del feto, respaldar el buen funcionamiento de todos los procesos internos de la madre y sentar las bases para la futura producción de leche materna.

Como es posible que las mujeres deban permanecer mucho tiempo de reposo, el consumo de alimentos puede ser complicado, por lo que una buena opción es acomodar a la futura madre en camas de ortopedia, disponibles en el mercado y con un funcionamiento eléctrico. De esta forma, podrá ajustarse a la altura que considere necesaria para disfrutar sus alimentos sin hacer mucho esfuerzo.

El ácido fólico

Este es uno de los principales nutrientes con los que necesita contar una mujer embarazada, que va muy ligado al sano desarrollo del bebé. Se puede encontrar de forma natural en ciertos alimentos como los siguientes:

  • Verduras con hojas verdes: como las espinacas o la acelga, que se pueden usar en ensaladas.
  • Los cereales enriquecidos.
  • Las pastas y los panes, de preferencia integrales.
  • Los frijoles, que deben estar bien cocinados y no consumirlos en exceso para evitar exceso de flatulencias.
  • Las frutas cítricas.

Estas últimas son unas buenas aliadas para el cuidado de la piel que se suele resecar con facilidad durante este período, además de un estiramiento muy veloz que produce estrías. En todo caso, siempre se podrá complementar con productos de uso tópico como los de Kalendae.

El calcio

Como parte del desarrollo fundamental del bebé es la formación de huesos, el calcio se hace indispensable dentro del proceso nutricional de la madre. Cuando el organismo del bebé no obtiene la cantidad que necesita, el cuerpo le aporta de las reservas propias de la madre, lo que causa un efecto negativo para esta.

Para conseguirlo, es aconsejable el consumo de productos lácteos en cantidades apropiadas a la ingesta diaria recomendada por el especialista. Además, estos alimentos son de textura blanda, por lo que pueden ser apropiados para consumir después de una endodoncia en caso de que la embarazada haya necesitado este tipo de tratamientos.

El hierro

El hierro es vital para lograr que la producción de sangre de la madre sea mayor y, con esta, el bebé reciba niveles más elevados de oxígeno. En caso de existir un déficit se puede generar anemia, lo que podría complicar aún más el estado en un embarazo de alto riesgo.

Una buena forma de consumir hierro es acompañándolo de vitamina C, ya que permite que el organismo absorba mejor el nutriente. Dentro de los alimentos que más cantidad de hierro contienen se encuentran las carnes rojas, el pollo y el pescado.

Sin embargo, según sea el estado de salud de la mujer embarazada, algunos de estos puede catalogarlos el médico tratante como alimentos prohibidos. Esto se debe a que aunque tengan ciertos beneficios, las contraindicaciones para el estado actual son superiores y se hace mejor restringir el consumo.

En general, lo que una embarazada necesita es un equilibrio entre las dosis de cualquier alimento de origen natural, ya sea animal o vegetal. Pero, todo dependerá de las razones que han llevado a catalogar el embarazo como alto riesgo y a las consideraciones que respecto a esto tenga el profesional de la salud, pues no todos los casos son iguales.