Conclusiones

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A medida que pasa el tiempo, comprendemos mucho
mejor, la diferencia que existe, en las situaciones que
la vida se encarga de presentarnos sin apenas solicitarlas.
No podemos obviar, la diferencia existente, entre tomar
a una persona de la mano, con la de encadenar su corazón
de forma pretenciosa…
Querer a una persona, no quiere decir que tengamos que
arrebatarle su espacio, ni su libertad personal, puesto que
son atributos que forman parte integrante de la persona.
El amor, por grande que este sea, no puede obligar al
cumplimiento de una dependencia por cualquiera de ambas
partes.
Si deseamos adornar nuestro corazón con flores para
darle alegría, no esperes que te las traiga alguien, es
mejor sembrarlas tu mismo!!.