La Junta inspecciona 17.842 establecimientos de restauración y detecta deficiencias graves 

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La Consejería de Salud de la Junta de Andalucía ha inspeccionado y controlado un total de 17.842 establecimientos de restauración entre los meses de enero a julio de 2018 para garantizar las condiciones higiénico-sanitarias de los servicios y alimentos ofrecidos a los clientes y comprobar si tienen implantados sistemas de autocontrol eficaces para garantizar los niveles exigidos de salubridad en sus instalaciones y de los alimentos servidos.

Según el departamento que dirige Marina Álvarez, un 27% de los establecimientos inspeccionados han presentado tras la primera visita algún tipo de deficiencia de carácter leve, que si bien no suponen riesgo para la salud pública, conlleva un seguimiento en visitas posteriores para comprobar su subsanación. Solo el 0,7% ha presentado deficiencias de carácter más grave, que ocasionan el inicio de expedientes sancionadores y la adopción de medidas cautelares, si corresponde.

En total, durante los siete primeros meses del año se ha inspeccionado al 43,51% de los establecimientos censados, lo que supone un incremento del 2,26% respecto al mismo periodo del año anterior. La inspección se realiza en establecimientos de restauración, como bares, cafeterías y restaurantes, con carácter aleatorio o por constatar algún tipo de posible irregularidad, si bien en las visitas se hace especial hincapié en los establecimientos en los que en otras ocasiones previas se han detectado algunas deficiencias, que en la mayoría de los casos suelen tener la consideración de leves.

Recomendaciones de Verano

Con motivo del periodo estival, la Consejería de Salud recuerda la importancia de extremar las precauciones en la manipulación de alimentos y en la elaboración de comidas, intentando cumplir una serie de recomendaciones como consumir solo alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente; cocinarlos correctamente y consumirlos inmediatamente después de ser cocinados; calentar suficientemente los alimentos cocinados, o evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados.

También aconseja asegurar una correcta higiene de la persona que va a manipular los alimentos así como una limpieza adecuada en todas las superficies de la cocina; mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y animales de compañía; utilizar exclusivamente agua potable y no consumir alimentos perecederos que estén expuestos a temperatura ambiente.

(Vía Europa Press)