¿Solidaridad selectiva?

0
rescate en el mediterraneo
El otro día, alguien se quejaba de que el Gobierno español no costeó la repatriación de la joven que falleció en el terremoto de Italia en 2016. A esto añadía que «si eres inmigrante, lo tienes todo pagado» en España, ostentando un notable carácter reaccionario, en este caso frente al asunto Aquarius. Obviando la frivolidad con que comparaba ambos asuntos, no es difícil intuir por dónde van los tiros.
Las personas que emplean este tipo de argumentación, abogan por una menor solidaridad entre países. Según ellos, si se es de Níger, España no debe hacerse cargo de ningún gasto de esa persona. Siguiendo esa misma línea, también se concluye que, si se es de España, Italia debe mirar hacia otra parte.
He aquí la gran paradoja: el problema que describen se soluciona con más solidaridad, y no con menos, como proponen.
Si Italia hubiese sido más solidaria, probablemente hubiese sido más fácil la repatriación del cuerpo –finalmente costeado por un seguro–. Porque ningún gobierno, español o extranjero, es omnipotente. Hay cosas que se escapan de sus tentáculos y, por esa razón, es necesaria la solidaridad. Si cada uno se preocupa de los suyos, se corre el grave peligro de quedar en un total desamparo.
Existe un segundo argumento tan recurrente como pernicioso en contra de la inmigración: «A los inmigrantes les dan beneficios, con la de españoles que hay sin ingresos». Hay muchas falacias revoloteando alrededor de esta idea, pero no voy a entrar en ellas.
La solidaridad es un valor impersonal. Quien lo defiende, lo hace porque entiende que es lo correcto, y no porque haga cálculos utilitaristas prediciendo quién se beneficia o se perjudica por su solidaridad. Es voluntario defenderla, por supuesto, pero quien pretenda ser solidario solo con un grupo humano en concreto, no es solidario, sino supremacista.
Resulta triste incurrir en defender beneficiarios en lugar de defender valores, pues de esta manera se convence menos y se rivaliza más, llegándose a un debate vacío donde el amarillismo campa a sus anchas.