De gestión e ignorancia

«Facts don’t cease to exist because they are ignored» «Los hechos no dejan de existir solo porque sean ignorados» Aldous Huxley

0
ARRAIJANAL

Por Víctor Vela.-

Supongamos lo siguiente: un vecino del centro de Málaga quiere dar un paseo por el campo. Actualmente, este vecino tiene que recorrer en torno a diez kilómetros, ya sea hacia la desembocadura del Guadalhorce, ya sea hacia los montes de Málaga.

Lo más probable es que este vecino, que quiere dar un paseo por el campo y no de camino hacia el campo, se sirva de su vehículo privado para llegar hasta allí. Veinte kilómetros entre ida y vuelta. A ese nivel de insostenibilidad hemos llegado.

Así pues, lanzo la pregunta: ¿No les resulta terriblemente irónico tener que contaminar la atmósfera para ir a un lugar donde ésta no esté contaminada?

Perdónenme que no espere su respuesta, pero dejo aquí la mía: sí, demasiado irónico, y en este punto entra en escena la destrucción de Arraijanal. Hay vecinos de Málaga –los de Churriana, San Julián y Guadalmar son los mayores agraciados– que aún no necesitan contaminar el aire de todos para disfrutar de un arenal húmedo natural y de una playa virgen. Pero esto se está acabando.

Y, ¿por qué nos estamos quedando sin espacios naturales? Les presento al gran enemigo de estos espacios, la gestión. Es un concepto primermundista que a veces se hace muy necesario para poner cordura ante posibles desmadres del libre albedrío.

Sin embargo, en determinados casos, como es la conservación de la naturaleza, la mejor gestión posible sería dejarla en paz y alterarla lo mínimo posible. Haciendo caso omiso a esta naturaleza, ella seguirá ahí limpiando nuestro aire, siempre abierta a recibir nuestra visita.

Pero la gestión es una mala bestia que anhela fagocitarlo todo, sin dejar títere con cabeza. De esta manera, las instituciones públicas han anidado en los valiosísimos terrenos de Arraijanal para terminar, hoy, gestionándolos hacia la construcción de campos de fútbol. Mañana, ¿quién sabe? Hace pocos años, La Academia no estaba proyectada allí. Dentro de otros pocos años, igual está proyectada otra construcción con la que ahora no contamos. La gestión siempre puede poner más nidos cerca de donde ya tiene uno.

Lo que está muy claro es que, cuando destruimos concienzudamente la naturaleza, estamos dejando de ignorarla. Y ésta, ahora sí, empieza a dejar de existir. Porque gestionar con ignorancia no es lo mismo que ignorar.