La trampa del estado de “bienestar”

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La trampa del estado de “bienestar”

Influidos por mensajes sociales que nos invitan a alcanzar la felicidad a través de un medio material, inmersos en la búsqueda del bienestar social, no caemos en la cuenta de la realidad de tales premisas. A diario solemos vivir más distraídos que relajados. Tomamos decisiones a cada momento aunque muchas veces no seamos conscientes. Experimentamos sensaciones, emociones, recuerdos, todo un abanico de experiencias subjetivas que forman nuestro mundo psíquico, y que en ocasiones quisiéramos hacer desaparecer. Si este modo de funcionar se generaliza y lo asumimos como propio, llega un momento en el que la búsqueda del bienestar se transforma en imperativo.

Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso, perteneciente a la perspectiva más actual de la Terapia psicológica Cognitivo Conductual, se plantea que a través del autoconocimiento y la comprensión de nuestro funcionamiento interno en interacción con el contexto, es posible superar aquellos patrones que se vienen repitiendo y nos generan malestar. Para tal propósito, es imprescindible la toma de conciencia acerca de nuestro funcionamiento interno.

La categoría funcional “evitación experiencial”, descrita por Hayes y cols., se refiere a la ausencia de contacto con ciertas experiencias internas. De esta manera, evitamos determinadas situaciones, objetos, para finalmente evitar determinados fenómenos internos. Es decir, renunciar a una meta si así se consigue evitar la sensación de malestar. Como consecuencia el malestar se mantiene, o se incrementa. A medida que se evita un conflicto, se aplaza su solución.

Si este patrón se transforma en rígido, la aparición del sentimiento de frustración sólo será cuestión de tiempo. Se torna en trastorno si el estado de sufrimiento se mantiene en el tiempo, o permanece con mayor intensidad, de forma que repercuta en nuestro funcionamiento, nuestras relaciones y nuestro autoconcepto.

Esta manera de afrontar la realidad supone una limitación, experiencias de este tipo se encuentran en la base de diferentes desórdenes psicopatológicos, como por ejemplo, trastornos de ansiedad y psicóticos (Vargas & Aguilar, 2006), psicosomáticos (Rodríguez, 2002), adicciones (Velasco & Quiroga, 2001), entre otros.

Paula Castrillo Ramírez, psicóloga en Málaga de Psicólogos Málaga PsicoAbreu comparte su opinión profesional acerca de un fenómeno tan individual como social, poniendo el foco de atención sobre aquello que podemos hacer por mejorar nuestra satisfacción subjetiva, y este foco se encuentra en nuestro interior. Fenómenos privados que nos recuerdan que nuestra sensación de control muchas veces es una ilusión. Experiencias que evocan el sentimiento de vulnerabilidad, tras ser identificadas como molestas trataremos de deshacernos de ellas. Pero nada más lejos de la solución, puesto que la huida, no siempre es el mejor camino.