CITA CON LA HISTORIA

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La controvertida historia del guerrillero Francisco Espoz y Mina

Tal día como hoy 4 de octubre de 1814 escapa a Francia para ocultarse, el español Francisco Espoz y Mina, antiguo guerrillero, al fracasar su intento de tomar Pamplona para restablecer la Constitución de 1812 y poder hacer frente al absolutismo despótico de Fernando VII.

Francisco Espoz Ilundain, más conocido como Francisco Espoz y Mina, fue un militar navarro que comenzó su carrera militar en 1808, en plena Guerra de la Independencia y que tras la capitulación de Jaca se incorporó, en 1809, en el ‘Corso terrestre de Navarra’ a las órdenes de su propio sobrino Francisco Xavier Mina, Mina “el Mozo”.

Mina “el Mozo” fue capturado por los franceses en 1810, siendo entonces nombrado jefe de la partida de guerrilleros que lideraba su sobrino, consiguiendo unir bajo su mando a todos los grupos guerrilleros que actuaban en Navarra.

Entre 1810 y 1813, con un ejército de casi 3000 hombres, desarrolló sus ataques sin que los franceses pudieran hacerle frente y Espoz y Mina continuó sus éxitos en Sangüesa, Tafalla, Rocafort, Motrico, Fuenterrabía y Zaragoza y ante esto, la Junta de Regencia le otorgó múltiples condecoraciones, nombrándole coronel, general, mariscal de campo y jefe de su brigada .

Finalizada la guerra en 1814, con la vuelta de Fernando VII, se opuso al rey colocándose de parte de la causa liberal y encabezó una conspiración en Pamplona en 1814 pero, fracasada, tuvo que refugiarse en Francia, aunque con el triunfo del alzamiento liberal de Riego, en 1820 regresó a Navarra, siendo nombrado capitán general de Navarra y Cataluña.

Fue uno de los pocos generales que hizo frente al duque de Angulema cuando entró en España al frente de los “Cien Mil Hijos de San Luis” para restaurar el régimen absolutista de Fernando VII, pero en noviembre de 1823, tuvo que huir a Inglaterra y después a París.

El 18 de noviembre de 1830 intentó una penetración en el País Vasco, a través de Bayona, contra el régimen de Fernando VII, pero tuvo que volver a Francia al ver que el país no respondía con el interés necesario. Regresó a España en 1833 por la amnistía dada por la reina regente María Cristina de Borbón que le reconoció su graduación militar, nombrándole virrey de Navarra y confiándole el mando en el Norte contra los carlistas.

En octubre de 1835, fue nombrado capitán general de Cataluña donde obtuvo algunos éxitos contra los carlistas, teñidos de verdadera crueldad, como cuando mandó fusilar a la madre del carlista Ramón Cabrera, hecho que provocó la repulsa general y tras una breve campaña, presentó su dimisión en abril de 1836.

Murió en Barcelona en 1836 y su viuda, fue nombrada ayuda personal de la reina Isabel II durante la Regencia de Espartero y se encargó de mantener vivo el recuerdo de su marido hasta su muerte.

Está enterrado en un mausoleo en el claustro de la catedral de Pamplona.