CITA CON LA HISTORIA

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El capitán William Kidd y la leyenda de los tesoros piratas.

Tal día como hoy 23 de mayo de de 1701, muere colgado en el muelle de Londres el pirata William Kidd, acusado junto a su tripulación de piratería y asesinato.

En 1695, y según parece con patente de corso, la corona británica encargó a Kidd apresar piratas en el Mar Rojo y el Océano Índico, pero este y por iniciativa propia, se convierte en pirata, atacando veleros británicos cargados de oro y otras materias y a partir de ahí será denunciado y aunque se entregará proclamando su inocencia, no le servirá de nada.

William “Captain” Kidd, fue un marino escocés recordado por su juicio y ejecución por piratería tras regresar de un viaje al océano Índico, aunque algunos historiadores consideran injusta su reputación de pirata, ya que existen pruebas de que Kidd actuó como corsario.

Su fama de “Cazador de piratas” se inicio en diciembre de 1695, cuando el gobernador de Nueva York, le solicitó atacara a sujetos relacionados con la piratería, a la vez que luchara contra los buques franceses. Kidd aceptó el encargo, sabiendo que negarse podía verse como una deslealtad a la corona y por ello se le dio una patente de corso por parte del rey Guillermo III de Inglaterra.

En septiembre de 1696, atacó un convoy del Imperio mogol y de ser cierto este dato, sería su primer ataque pirata, mientras sus actos salvajes fueron pronto difundidos por testigos y prisioneros, y en enero de 1698, capturó un barco armenio cargado de riquezas.

Como este buque armenio tenía bandera francesa, Kidd creyó que era legal abordarlo, pero cuando estas noticias llegaron a Inglaterra, se confirmaron las acusaciones de piratería y la comandancia naval ordenó su persecución y captura.

Kidd regresó a Nueva York enterándose de que era buscado como pirata, entregándose al gobernador que, para evitar ser acusado de cómplice por su relación con Kidd, lo entregó como forma de salvarse a sí mismo y en julio de 1699 fue arrestado.

Un año después, fue trasladado a Inglaterra para ser juzgado por el Parlamento convirtiéndose en un instrumento de guerra política entre los partidos Tories y Whigs, siendo encerrado en prisión, donde sus cartas al rey Guillermo solicitando clemencia fueron rechazadas.

Se le asignaron dos abogados para su defensa, aunque finalmente sería encontrado culpable de todos los cargos y ahorcado en mayo de 1701, siendo su cuerpo colgado en una jaula sobre el río Támesis, como aviso para piratas, permaneciendo allí durante tres años.

La creencia de que había dejado la mayor parte de sus tesoros enterrados, contribuyó a la famosa leyenda de los tesoros piratas enterrados y desde entonces, un gran número de obras literarias, entre las que destacan “La isla del tesoro”, se basó en esta leyenda urbana.

En 2007 un equipo de arqueólogos de la Universidad de Indiana descubrió restos de la embarcación de Kidd frente a la costa de la isla Santa Catalina – República Dominicana – y en 2015 un equipo de buzos encontró un lingote de plata de 50 kilos que formaría parte de la fortuna acumulada por este famoso personaje del siglo XVII.