Tururú

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Ayer, domingo 26 de marzo, fue un día memorable. Estuve con un grupo de personas que son o hemos sido afiliados de Ciudadanos para dar nuestro apoyo a Mari Carmen Prieto, diputada de Ciudadanos en el Parlamento de Andalucía, por el acoso y derribo que sufría por parte del partido. Ante los medios de prensa dio un sencillo y claro discurso en el que declaró que había decidido abandonar el partido. También estuvo presente en el acto, el jefe de la empresa para la que ella trabajaba y quiso manifestar que en más de veinte años de relación laboral, pocas personas había conocido más trabajadoras, cumplidoras y honestas.

Muchos en Ciudadanos estarán felicitándose por conseguir deshacerse de una diputada tan tenaz en pedir explicaciones al partido sobre el destino de las asignaciones, en votar en conciencia sin seguir las directrices que le marcaban desde la cúpula, en donar sus dietas a Cáritas dejando a los demás “compañeros” con el culo al aire, en criticar todo lo que creía incorrecto y denunciar la escasa lucha real contra la corrupción. A estos me gustaría decirles que cuando deposité mi confianza en Ciudadanos esperaba encontrar muchos representantes con la valentía de ella, y que ahora que se va, ya no cuenten con mi voto.
Aunque a muchos les pareciera triste, para mí fue un día radiante, climatológicamente hablando, y sobre todo, porque sentí que se abría un agujero en el muro del paripé político, que era el primer discurso político honesto al que asistía.
También es la primera vez que se da el caso de un diputado que en Andalucía deje su grupo, por lo que aún no se sabe lo que podrá o no hacer. Lo que tengo claro es que actuará en conciencia como lo hizo desde el primer momento, responsable de su cometido de servicio a los ciudadanos de a pie, no a intereses particulares de un partido.
Por otro lado, me enerva la sangre leer las falsedades que arguyen representantes de Ciudadanos y su pretensión de exigirle que devuelva el acta como le hicieron firmar si abandonaba el partido. Mari Carmen con el buen humor que le caracteriza, y después de tantas presiones en estos últimos meses, en los que además falleció su madre, ha contestado que “tururú”.
Al finalizar, la diputada dio su correo electrónico ofreciéndose a ayudar a los andaluces en lo que esté en su mano. Solo por este detalle da una idea de la calidad humana de esta diputada, que yo resumiría en una sola palabra: Honestidad.

Con todo mi agradecimiento y cariño a Mari Carmen Prieto por hacer este mundo un poco mejor.

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Nací en Málaga el 27 de enero de 1965, tengo tres hijos y trabajo como profesora de Religión en el colegio Novaschool Añoreta en rincón de la Victoria, Málaga. Licenciada en Derecho y diplomada en Ciencias Religiosas. Participo en el periódico Paréntesis y ahora en el periódico digital Malagaldía. Algunos de mis relatos y microrrelatos se han publicado en libros como Las vueltas del aire, Déjame que te cuente, Un grieta en la jaula, La costa quedó atrás, Memoria de la pasada tormenta, Fuego interior, Estampados, cuentos de la crisis y Relatos Voltea, entre otros. Soy autora del libro de microrrelatos La Margarita Dijo Sí y La Vida Es Rosa. Actualmente estoy publicando por capítulos la novela Diario de una mujer cansada en distintos medios vía internet, y participo en el próximo libro de microrrelatos “Desahuciados” que publicará editorial Traspiés. Creo en Dios y en la bondad del ser humano.

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