CITA CON LA HISTORIA

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La triste historia del sanguinario bandolero Francisco Mateos, alias “El Tenazas”

Tal día como hoy 25 de febrero de 1795, el bandolero Francisco Mateos Pontón, alias “El Tenazas” y varios de su cuadrilla son ahorcados y descuartizados.

Francisco Mateos era de Mairena del Alcor – Sevilla -, donde su familia vivía en una pequeña casa, alquilada a la iglesia parroquial, como era habitual en familias pobres, y su padre poseía un pequeño trozo de tierra que sembraba de trigo.

Su primer oficio fue de jornalero del campo y, cuando las faenas decaían, hacía de panadero, amasando y llevando pan a Sevilla y otros lugares en reatas de bestias desde Mairena, actividad que era la principal del pueblo, siendo conocido como “Mairena de los panaderos”,

No está claro, el motivo que llevó al “Tenazas” a convertirse en bandolero, aunque es posible que hubiesen varios: Era sobrino del cuatrero Diego Corrientes, llegando a ser miembro de su cuadrilla y relacionándose con gente de vida irregular o cercanas a los bandoleros, a las que conoció en las ventas y caminos, cuando iba a Sevilla o Carmona con el pan.

También influirían circunstancias económicas, al coincidir calamidades climáticas, malas cosechas y hambrunas, grandes sequía e inundaciones o plagas de langostas, en las que hasta el arzobispado sevillano decretó “nueve días de rogativas públicas” a los párrocos, para que oficiasen “los exorcismos que se hallan consignados por la iglesia” .

Francisco unido a la cuadrilla de Diego Corrientes, fue apresado por primera vez en 1781, formando a partir de entonces su propia partida, que tenía – según crónicas de la época – más de cuarenta hombres.

Toda la provincia de Sevilla se vio alterada por los numerosos robos que realizaban, usando armas blancas y de fuego para asaltar a sus víctimas y destacando la gran audacia con que planeaban y ejecutaban sus fechorías, y sus instintos sanguinarios al rematar a sus múltiples víctimas.

Sin embargo, los crímenes de la cuadrilla del “Tenazas” quedaban impunes, pues contaba con cómplices, que le informaban del movimiento de los escopeteros y estos también se mostraban ineficaces para detenerlos, siendo evidente la connivencia de la partida con las autoridades.

No obstante, una noche, fue capturada toda la cuadrilla en una venta cercana a Sevilla y conducidos a la capital, se instruyó el preceptivo sumario, haciéndose en él declaraciones comprometedoras para muchos estratos sociales y políticos, acusados de cómplices, auxiliares y colaboradores.

Se dictaron cinco penas de muerte en la horca, con el añadido de que debían ser previamente arrastrados y descuartizados después, exponiendo sus “cuartos y cabezas” en los lugares donde cometieron sus fechorías.

Una vez ajusticiados, el 25 de febrero de 1795, los cuerpos fueron llevados a la Mesa Real, en el camino de Sevilla a Carmona, donde fueron descuartizados por los verdugos y las cabezas y los cuartos enviados a sus destinos, como carteles de aviso a quienes intentaran repetir sus crímenes y como escarmiento para sus cómplices y futuros malhechores.

Por otra parte, se descubrieron delitos que inculparon a autoridades locales, religiosos y miembros de las fuerzas del orden, lo que obligó a distintos procesos, contra los presbíteros de Mairena, alcaldes de varios pueblos y algunos responsables del orden.