CITA CON LA HISTORIA

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La triste historia del Príncipe de Viana

Tal día como hoy 2 de diciembre de 1460, Juan II de Aragón acusa de traición a su hijo Carlos de Viana y lo hace prisionero, violando así sus prerrogativas constitucionales.

Carlos de Viana fue hijo de Juan II de Aragón y de la reina Blanca I de Navarra, conocido por sus enfrentamientos dinásticos con su padre y por ser un mecenas de la cultura y las artes.

Fue educado por su abuelo, Carlos III de Navarra “el Noble”, que le hizo alternar los ejercicios físicos con estudios literarios y de asuntos del reino, todo lo cual hizo de él un joven tranquilo y amante de la paz, convirtiéndose en 1423, en heredero de Navarra y recibiendo el título de “Príncipe de Viana”,

Carlos por tanto, era un hombre culto y amable, aficionado a la música y la literatura, pues tradujo en 1509 del griego al castellano la “Ética de Aristóteles” y escribió, entre otras obras, una Crónica de los reyes de Navarra, cosa rara para un príncipe de su época.

A la muerte de su madre en 1441, esta, en su testamento, pidió a su hijo que no tomase el título real de Navarra, sin la bendición y consentimiento de su padre, cláusula que, pensada para asegurar la paz entre ambos, a la postre sólo condujo a un odio irreconciliable, ya que ninguno quiso renunciar a lo que consideraban sus derechos a la Corona de Navarra.

Su padre Juan de Aragón, estuvo casi siempre ocupado en guerras internas dentro de Castilla, donde tenía enormes propiedades, pero no logró otra cosa que hacerse aborrecible en Castilla, por sus injerencias, en Aragón por tener desatendidos sus Estados y en Navarra por haber de financiar sus ambiciones.

El rencor entre padre e hijo aumentó cuando en 1447 Juan II, casado de nuevo con Juana Enriquez, tuvo un hijo que sería luego Fernando “el Católico”, y esta azuzó a su padre contra Carlos, manifestando sus preferencias por su hijo Fernando, a quien quería que cediese todos los privilegios como así ocurrió.

El príncipe de Viana optó por someterse, pero la intervención paterna en Navarra llegó a tales extremos, que produjo la ruptura definitiva entre padre e hijo y el inicio de la guerra civil, siendo derrotado Carlos en 1452, encarcelado y luego liberado, pero otra vez se levantó contra su padre siendo de nuevo vencido, refugiándose en Nápoles hasta reconciliarse con él en 1459.

Intentó entonces casarse con Isabel de Castilla – luego “la Católica”- de tan sólo 9 años, pero su padre se opuso de forma fue tan violenta, que ordenó prender a Carlos en diciembre de 1460 y encerrarlo en la prisión de Morella, lo cual hizo que catalanes y navarros se alzaran en su favor, obligando a Juan II a ceder y a poner en libertad al príncipe un año después.

Su cautiverio, fue muy duro, puesto que Juan II le negó cualquier trato de favor debido a su rango y Carlos estuvo recluido en una celda húmeda, oscura, mal ventilada, sin ropa de abrigo,con deficientes condiciones higiénicas y mal alimentado, lo cual agravó la tuberculosis que padecía

Tras ser liberado, se le hizo en Barcelona en marzo de 1461, un recibimiento apoteósico, convirtiéndose en símbolo para los catalanes, alzados contra Juan II y siendo reconocido heredero de la corona aragonesa, jurando su cargo como Lugarteniente de Cataluña.

Pero poco después, en septiembre de 1461, el príncipe moría en Barcelona con 40 años, no sin la sospecha de haber sido envenenado por su madrastra, aunque la causa real de la muerte, fue la tuberculosis que padecía desde hacía años, que cuando fue liberado y llegó a Barcelona, ya se encontraba en estado terminal.

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